Desde el 31 de enero de 2020, mediante un proceso conocido como Brexit, Gran Bretaña dejó de pertenecer formalmente a la Unión Europea (UE). Sin embargo, hasta el 31 de diciembre de este año se realizará una serie de procesos legales, burocráticos y de negociación política para que el Estado británico pueda abandonar también todos los acuerdos firmados con sus socios europeos y todos los acuerdos que la Unión Europea firmó con otros socios y a los que Gran Bretaña también estaba atado por haber sido Estado miembro.

En el referendo celebrado el 23 de junio de 2016, el 52% de los británicos votaron abandonar su pertenencia a la Unión Europea.

La discusión sobre el Brexit y cómo aplicarlo tardó más de tres años y provocó la renuncia de los primeros ministros David Cameron (2016) y Theresa May (2019) y catapultó a Boris Johnson al poder (los tres líderes, miembros del Partido Conservador).

Para comprender las diversas aristas que caracterizan el Brexit y las consecuencias que puede ocasionar este proceso, Contexto dialogó con Marcelo Brignoni, analista experto en política internacional.

¿Qué representa el Brexit?
Básicamente, es la maduración de una relación que representó décadas de incomodidad entre Inglaterra y la Unión Europea. 

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se construyó una mirada eurocéntrica de la política internacional. En Europa estaba el Muro de Berlín, el eje de la Guerra Fría, la disputada entre el occidente capitalista y el oriente comunista. En ese marco, Inglaterra fue llevada a formar parte de la Unión Europea, pero siempre lo hizo con muchas reservas. Inglaterra nunca cedió parte de sus atribuciones constitucionales, como el uso de su moneda o sus criterios de aduanas, y nunca firmó el Tratado de Schengen, que es el que determina la libre circulación de los ciudadanos de la Unión Europea entre sus países miembros.

¿Eso fue lo que generó el apoyo al Brexit en el refrendo de 2016?
Sí, pero hay que hacer una distinción entre el Reino Unido e Inglaterra, porque esta posición de separarse de la Unión Europea, que es muy mayoritaria entre los ingleses (en especial en sus sectores populares), no tiene ese apoyo en Gales, Escocia o Irlanda del Norte. En esos tres países, que forman parte del Reino Unido, la posición de quedarse dentro de la Unión Europea es mayoritaria.

Esas diferencias de posturas entre esos cuatro países hacen que sea muy difícil que el Reino Unido se mantenga mucho tiempo más como lo conocemos ahora. Las posiciones separatistas se han fortalecido.

La discusión sobre continuar dentro de la Unión Europea generó una gran crisis política en Gran Bretaña. ¿La concreción del Brexit soluciona esa crisis o la profundiza?
La idea del Brexit no es solo de un sector político, es compartida con gran parte del poder económico inglés, como los sectores financieros de la banca de Londres, también con los sectores económicos vinculados a la industrial militar y a la industria aeroespacial y con la mayoría de los trabajadores ingleses.

Inglaterra nunca se sintió parte de Europa. Ellos se consideran insulares, tienen un orgullo nacionalista muy fuerte. Siempre tuvieron mucha tensión con la Unión Europea y una gran rivalidad cultural, histórica y política, en especial con Francia.

Hay una anécdota sobre los diálogos entre Winston Churchill y Charles de Gaulle en la que se señala que el líder francés le dice al primer ministro británico que es hora de pensar en la unión de toda Europa y Churchill le responde que si hay que optar entre Europa y los mares, Inglaterra siempre elegirá los mares.

Esta discusión sobre el Brexit primero tumbó al gobierno de David Cameron, después al gobierno de Theresa May, también destruyó la conducción del Partido Laborista que estaba encabezado por los hermanos Milibad (luego de eso surgió el liderazgo de Jeremy Corbyn) y generó la aparición de una nueva fuerza política, que es el Partido del Brexit, conducido por Nigel Faragel.

¿Quién gana y quién pierde más con el Brexit?, ¿Inglaterra o la Unión Europea?
A través del Eurotúnel entran a Inglaterra 6.500 camiones de carga por día. Hasta ahora, por su pertenencia a la Unión Europea, el gobierno británico no podía cobrar ningún tipo de arancel a esos caminos. A partir del Brexit eso cambia. Habrá que ver si Europa quiere seguir usando los aeropuertos de Londres como punto de redistribución de sus mercancías hacia el resto del mundo.

En términos económicos, la discusión sobre quién gana y quién pierde aún no está saldada. En términos políticos, es una derrota de la Unión Europea, que no consigue que uno de los cinco países más importantes del mundo forme parte de esa estrategia común.

¿Cómo puede influir el Brexit en la relación con Argentina?
Es una gran oportunidad para Argentina, que, con una estrategia diplomática correcta, podría conseguir el apoyo de la Unión Europea en su reclamo por Malvinas. Lo mismo pasa con el reclamo de España sobre Gibraltar. De hecho, Pedro Sánchez ya pidió a la Unión Europea que acompañe su pedido en Naciones Unidas para que ese territorio sea devuelto a la corona española.

Todo parece indicar que la discusión sobre el Brexit favoreció la consolidación de un líder tan polémico como Boris Johnson.
Hay un nuevo formato de líderes políticos mucho más polémicos, más autoritarios, más arbitrarios. Un formato que empieza a construir el neoliberalismo dada su clara contradicción con la democracia y los derechos sociales. En ese sentido, Boris Johnson, Donald Trump y Jair Bolsonaro son los líderes más representativos de este nuevo emergente. Que este formato de dirigentes comience a ser cada vez más común en todos los países hará de este mundo un lugar mucho más peligroso que el actual.