Por Ramiro García Morete

“¡Es verdad”. Espectadora en la habitación, una madre respondía espontáneamente al texto de la actriz: “Mi hija no es un síndrome. Mi hija tiene nombre. Mi hija no es de porcelana”. Sí, cada uno de los personajes estaba ocupando -junto a su historia- una habitación. Y es que como había ocurrido desde su estreno en noviembre de 2017, los teatros o sitios usuales no estaban preparados. Centros de día, centros especiales y espacios fuera del circuito habitual habían cobijado mayormente esta obra concebida unos meses antes de su estreno. En el Seminario «Discapacidad: un enfoque interdisciplinario»de la UNLP -en la que trabaja desde hace doce años- la responsable y compañera Evelina Díaz lo había desafiado: “Deberías hacer algo con estos textos”.

Una semana después le daría la razón, pero ¿cómo? Es cierto que desde la secundaria -cuando escapando de algunos asuntos domésticos, se acercó al teatro y no solo recuperó el placer de jugar- entendió gracias a su primer profesor que implicaba disciplina y trabajo. Pero inclusive estos espacios de libertad que suelen ser las actividades artísticas, no escapan a ciertas normas que -conscientemente o no- excluyen. Como cuando leía los textos de Dubatti y la importancia central que se le otorgaba a la voz oral. Una de esas tantas verdades que sucumben cuando en la platea puede que alguien no escuche… o inclusive sobre el escenario. Vaya que la habrá tenido difícil en las clases en las que docentes hacían cerrar los ojos y bajaban la voz, en tiempos en que su hipoacusia aún no había alcanzado el actual 80%. O aquella función de “El Rey casi muere”, cuando minutos antes de salir a escena se quedó sin pila en sus audífonos y tuvo que zafar de memoria.

Los textos, las salas y el mundo parecieran no estar hechos para gente con discapacidades. O todo lo que escape a normas donde hay un modelo de hombre – eso: hombre, no humano-. Lo que quizá no sea más que una condición o particularidad, deviene en problema donde el sistema le adjudica la responsabilidad a la persona. Y esa letanía de inequidades, las mujeres deben tolerar una pesada carga. Que obviamente no son sus hijes sino todos los juicios y prejuicios que recaen sobre su crianza y cuidado. Basado en el libro de Alfonsina Angelino «Mujeres Intensamente habitadas: ética del cuidado y discapacidad», el actor y director Gonzalo Ithurbide hizo -si se permite una humorada- oídos sordos a los mandatos y llevó adelante esta obra que replantea la mirada sobre la discapacidad a partir de los relatos de las protagonistas y sus experiencias cuidando de hijxs discapacitadxs con el aporte de las teorías feministas. Con un elenco de once actrices con distintas capacidades, “Mujeres intensamente habitadas” cuenta con Recursos Accesibles: lengua de señas, braille, QR, subtitulado y audio descripción.

En una clara intención inclusiva, Ithurbide realizó años atrás “Puertas de silencio”, obra que trataba sobre el síndrome de Tourette y la agorafobia. Cuando dio con el libro de Angelino tuvo varios desafíos. Uno era “la falta de acceso a espacios teatrales. Y tenía que ver con la sordera. Pensé… ¿por qué no hacer todo en lengua de señas argentina? Pero que no esté por debajo sino a la misma altura que la voz en español oral. El intérprete no es sino una actriz más y para eso debía romper ciertos códigos de la ética de las interprete de señas. Dar la espalda, no mirar al público, trabajar con forma de espejo… Cómo romper eso sin generar ruido en la escena. Nos dimos cuenta que las personas sordas no frecuentan ir al teatro porque es un espacio siempre pensado para oyentes”.

Ithurbide distingue: “Una persona hablante en lengua de señas argentina no es lo mismo que persona hipoacúsica oralizada”. Y explica: “La lengua de señas tiene una estructura apropia o gramática propia que yo tenga que rever todo el texto en español y ese texto lo trabajaron entre actrices sordas e intérpretes de lengua de señas. La lengua de señas es muy visual. Algunas palabras no tienen imagen. Y eso no le quitó riqueza al texto, porque se dice con el cuerpo y el cómo lo digo”. La experiencia de diversos intercambios representó “una simbiosis bárbara y un crecimiento personal en todo el equipo”.

“Luego de eso empezamos a ver otras cuestiones, como gente sorda que no era hablante de lenguas de señas. Entonces incorporamos el subtitulado”. En el 2018, la obra giró por varios municipios de la provincia con público de escuelas especiales. “Muchas escuelas incluían personas ciegas. Automáticamente empezamos a armar programas de teatro en braille. Y si no saben braille, código QR, para decodificar a través del celular”.

Respecto al contenido de esta obra -que en el 2018 fue declarada de interés por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación-, “respeté las historias tal cual estaban, en primer persona. Lo que hice fue modificar algo más para que tenga cierta estructura teatral”. Y remarca el tema central: “¿Qué pasa con esas mujeres, cómo son miradas, cómo son juzgadas? Por el hecho de ser madres se cree que deben ser cuidadoras obligadas, cuando es responsabilidad de toda la sociedad de que sus hijxs tengan una vida plena. Nosotros como sociedad hacemos ´discapacitante´ la situación de la persona con discapacidad. El problema no es de él. Es nuestro. Todos lo hicimos por falta de acceso, de comunicación, de entendimiento”. Y reitera: “Está eso del rol de la mujer, que debe quedarse al cuidado del hogar, de la familia. Si el chico no tiene un certificado, es su culpa. ¿Qué pasa cuando uno intenta romper con ello? Buscamos mujeres reales”.

Ithurbide cuenta que le han propuesto llevar la obra a algunos lugares del país pero por cuestiones presupuestarias, le sugirieron ir con un elenco reducido. “Se puede… pero si hago eso no visibilizo las distintas discapacidades”. Y aclara que no se trata de “un teatro integrado ni de terapia. Es una expresión teatral como cualquiera. Esa es mi postura política con esta obra. Mostrar once mujeres que pueden convivir en un producto común y artístico”.

La obra será presentada los viernes 18 y 25 de enero a las 22 hs en Misiones 2364 y los sábados 19 y 26 a las 21 hs en la Facultad de Derecho de la UNMDP. 

Elenco MAR DEL PLATA por orden de aparición:
Maríangeles Giménez, Sandra Pirone, Noelia Penayo, Sandra Caula, Alejandra Guazelli, Soledad Cortés Cardulli, Lilén Cheruse, Celina Paz Fernández, Joana Sarmiento, Lorena Ramírez, Sandra Martínez. Adaptación y Dirección: Gonzalo Ithurbide