Tras dos elecciones y varios meses sin poder formar gobierno, el 7 de enero Pedro Sánchez fue investido como presidente de España. Esto representa la concreción del primer gobierno de coalición desde que España recuperó la democracia.

La alianza entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP) generó muchas expectativas para los sectores progresistas y un fuerte rechazó de la ultraderecha.

El domingo 12, sectores de la extrema derecha encabezados por los líderes del partido VOX se manifestaron contra el gobierno, con un discurso de fuerte rechazo a la coalición progresista.

El lunes 13 tomaron posesión de sus cargos los ministros del nuevo gobierno español. Pablo Iglesias, máximo referente de Unidas Podemos, fue nombrado vicepresidente de asuntos sociales.

Para entender cuál es el camino que empieza a recorrer España y cuáles son las tensiones con las que deberá lidiar el nuevo gobierno, Contexto entrevistó a Txema Guijarro, diputado de Unidas Podemos por Alicante y secretario general del Grupo Parlamentario Unidas Podemos-ECP-GC.

Guijarro, quien además es economista y experto en Relaciones Internacionales, habló de la conformación del nuevo gobierno español de coalición, de los desafíos de esta nueva etapa, del conflicto territorial, del avance de la extrema derecha y de la relación con América Latina.

¿Qué representa que se haya podido formar un gobierno de coalición?
Representa dos cosas. La primera, un paso fundamental hacia la normalización democrática y la equiparación del sistema político español al sistema europeo, al sistema parlamentario, donde la tradición de crear gobiernos de coalición ha sido mucho más extendida. En ese sentido, España venía siendo una anomalía, y con la conformación de este gobierno de coalición, de alguna forma, nos normalizamos con el resto de los países europeos.

Pero, a la vez, también supone y representa un elemento crucial en la historia de España, ya que por primera vez en muchas décadas las izquierdas se ponen de acuerdo, no de una manera puntual para sacar adelante determinada media o compartir una posición sobre un tema, sino para conformar un gobierno compartido y adelantar una agenda progresista. Esto no había ocurrido, al menos en los últimos ochenta años de historia de España y, por lo tanto, es un aspecto muy importante.

¿Qué rol va a tener Unidas Podemos en toda esta etapa?
Básicamente nuestro rol será el de asegurar que la acción de gobierno responda a los anhelos y demandas de las mayorías sociales que nos han puesto en este gobierno. Por eso será siempre el de asegurar ese fuerte lazo entre la ciudadanía y sus representantes. Seremos ese canal entre ambas esferas de España.

¿Qué diagnóstico hacen de la España actual y cuáles son los principales problemas que deberá enfrentar el gobierno?
España vive una profunda crisis desde hace al menos una década. Una crisis que se ha materializado en lo institucional, pero que tiene su origen en lo social dado el gran crecimiento de las desigualdades. Eso ha provocado una crisis social de enormes dimensiones. Pero, además, esto ha tenido una tercera faceta, que es la crisis territorial que vive el Estado español y que tiene que ver con el planteamiento de algunos sectores independentistas, específicamente en Cataluña.

Por todo esto, el nuevo gobierno tiene como objetivo preclaro no solo atender esas urgencias sociales, no solo atender esa necesidad de regeneración democrática que afecta al plano institucional, sino, en especial y como primer gran desafío, atender la cuestión territorial.

En ese sentido, el diagnóstico que hacemos es que frente al problema territorial el gobierno de España debe trabajar en recuperar el diálogo y, por lo tanto, la política. Eso debe hacerlo por encima de las imposiciones legalistas que en los últimos años no han hecho más que enconar el problema.

¿Que se haya podido formar un gobierno que desde Argentina vemos como progresista (dígame usted si cree que otra debería ser la definición), representa un freno para la avanzada que la ultraderecha tuvo en España y en el resto de Europa en los últimos años?
Seguramente ese adjetivo, «progresista», es el que mejor describe la conformación de este gobierno plural. Precisamente, las políticas progresistas deben ser un freno al auge de la extrema derecha que en España hemos vivido recientemente.

En la medida que ese auge tiene que ver también, en muchos sentidos, con una crisis de la propia convivencia dentro del Estado, lo que debemos hacer es recuperar los principios del Estado social para garantizar la cohesión social poniendo sobre la mesa los valores de solidaridad y de corresponsabilidad, que son los que permiten construir un proyecto de país de futuro. En ese sentido, tenemos que construirnos como némesis de la ultraderecha.

¿Cambiará la relación de España con América Latina en esta nueva etapa?
Esa es una relación que siempre ha estado más allá de lo político. Tiene mucho más que ver con lo histórico y con lo afectivo. En ese sentido, se puede decir que hay una base cultural común. Ahora bien, a nosotras sí nos gustaría que este nuevo gobierno pusiera un énfasis mayor en las relaciones con América Latina y, sobre todo, en que fuéramos capaces de trabajar junto a los hermanos latinoamericanos en aquellas agendas multilaterales que van a ser tan importantes para el futuro del planeta a mediano y largo plazo. Con eso estoy hablando de cambio climático y también de todos esos avances que se tienen que producir en el seno del sistema de Naciones Unidas. Confiamos en que esas demandas, esos retos, nos hagan trabajar de forma mucho más fraterna con los países latinoamericanos.