Un fuerte repudio comenzó a manifestarse en las últimas horas ante la presentación de la «guía para migrantes» por parte de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se trata de un organigrama de información dirigida a migrantes en territorio porteño, con foco en salud, trabajo, regulación de trámites legales, documentación, entre otros puntos.

El programa, denominado «Hola, soy migrante», se presenta a sí mismo como una «guía de derechos y acceso a servicios para migrantes», y fue desarrollado desde la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad. Este gesto político que aparece en el inicio de una nueva gestión de Rodríguez Larreta como alcalde porteño fue recibido con críticas por sectores organizados de trabajadores callejeros, colectivo que integran de manera central los migrantes y que a diario sufren la verdadera cara de las políticas de Cambiemos para el sector.

«Esta política, que se muestra como inclusiva y progresista, guarda una gran contradicción frente a lo que son las políticas de Horacio Rodríguez Larreta».

«Esta política, que se muestra como inclusiva y progresista, guarda una gran contradicción frente a lo que son las políticas de Horacio Rodríguez Larreta», dijo a Contexto Omar Guaraz, mantero y secretario general del Sindicato de Vendedores Ambulantes, más conocido como Vendedores Libres. Guaraz se manifestó en cada ocasión en que el gobierno porteño avanzó contra los derechos de los trabajadores callejeros.

«Hay una especie de presentación en sociedad de una ciudad moderna, un Estado que supuestamente se preocupa por la vida cotidiana de los migrantes, cuando en realidad es todo lo contrario. Los vendedores ambulantes son migrantes en su mayoría. Senegaleses, bolivianos, peruanos, ahora hay muchos venezolanos. Sin ir más lejos, en el último año hubo 1.200 vendedores senegaleses detenidos, solo en Once y en Flores», explicó Guaraz.

«en el último año hubo 1.200 vendedores senegaleses detenidos, solo en Once y en Flores»

Según detalló el gremialista, este tipo de políticas podrían significar dos objetivos por parte del gobierno de Rodríguez Larreta: por un lado, destacar a Buenos Aires como una «ciudad moderna donde se respetan los derechos de migrantes y otras minorías». Por otro lado, esconder la búsqueda de financiamiento por parte de organismos internacionales.

Cabe señalar que la gestión de Cambiemos en CABA ya cuenta con antecedentes delicados en materia de políticas de persecución a migrantes, en especial a la comunidad senegalesa. Son varios los informes que entidades internacionales como Naciones Unidas han elaborado en base al hostigamiento que sufre esta colectividad en Buenos Aires.

«Durante los últimos cuatro años de Cambiemos hubo cinco informes muy duros de la ONU contra la violencia institucional del macrismo, sobre todo contra los migrantes. En marzo de 2018, incluso, vino el relator de la ONU para los afrodescendientes. En ese marco, esta delegación estuvo durante tres días tomando testimonios de trabajadores senegaleses que fueron perseguidos y atropellados por la policía. Al concluir su estadía, el relator de la ONU hizo un informe durísimo. Eso, en términos internacionales, es muy grave», agregó Guaraz.

Vale recordar que a inicios de 2019 un operativo contra manteros terminó con la muerte de María Berrechea, una trabajadora peruana que intentó huir de la represión policial y fue arrollada por un colectivo.

En tanto, las políticas contra los migrantes senegaleses no son solo patrimonio de la ciudad de Buenos Aires. Los despliegues de represión policial se han replicado en otros distritos gobernados por Cambiemos, que han imitado el «modelo» macrista. Tal fue el caso de Quilmes, cuando era intendente Martiniano Molina, donde también trascendieron operativos violentos; o La Plata, gobernada por Julio Garro, donde la zona céntrica de la ciudad fue militarizada en su totalidad para impedir la venta ambulante.