El presidente Alberto Fernández y el ministro de Educación, Nicolás Trotta, pusieron nuevamente en marcha el Plan Nacional de Lecturas durante una conferencia de prensa en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada. El plan funcionaba desde la recuperación de la democracia pero fue desmantelado en 2016 por la gestión de Mauricio Macri. La nueva política apunta a «garantizar 180 lecturas posibles para los 180 días de clase» de todos los niveles educativos, en versiones de libros de papel y digitales.

Para su puesta en funcionamiento, contará con un Consejo Asesor integrado por rectores, escritores, editoriales y representantes de la comunidad educativa de las veinticuatro provincias, que tendrá la función de establecer qué colecciones, textos y obras formarán parte del programa.

Adriana Puiggrós (secretaria de Educación): «Ahora es un plan más amplio en el sentido de que va a realizarse en todo tipo de soporte: en papel y digital. Va a ser universal».

«Este plan no solamente es una nueva etapa que recoge la tradición de leer materiales escritos de niños y adolescentes, sino que además ahora es un plan más amplio en el sentido de que va a realizarse en todo tipo de soporte: en papel y digital. Va a ser universal», afirmó a Contexto Adriana Puiggrós, secretaria de Educación, presente durante la inauguración.

La funcionaria añadió que los libros llegarán antes «a los sectores más desfavorecidos pero la idea es que todos los habitantes del país accedan a la lectura».

La pedagoga rescató el valor educativo de la política pública. «El hecho de tener contacto con los libros mejora enormemente la cultura de la población pero, además, cada niño que tiene un libro accede mucho mejor a otras áreas del conocimiento. Las estadísticas muestran que hay una marcada diferencia entre aquellos niños que habitualmente leen y aquellos que no tienen contacto con la lectura», aseguró.

También detalló que el plan «se va a desarrollar en todas las provincias y esperamos que en pocos meses tenga un impacto importante».

En la conferencia de prensa, Fernández celebró la medida: «Este plan busca volver a poner un libro en la mano de los chicos, volver a hacer que sus padres les cuenten los mejores cuentos y volver a entender lo valioso de la lectura y del que escribe».

En esa línea, Trotta sostuvo que «es una iniciativa muy importante vinculada a los desafíos que tiene nuestro Ministerio: recuperar la tradición de un plan que ha marcado positivamente a nuestra democracia». El ministro completó que la iniciativa comprende un presupuesto de alrededor de 400 millones de pesos para la producción de libros en el primer semestre de 2020.

«La lectura recreativa permite mejorar todos los procesos pedagógicos en nuestra escuela. Es un programa democrático, universal, inclusivo y también multiplataforma y digital, porque no solo tenemos que poner en valor los libros y su distribución, también tener la capacidad de generar el uso de las diversas plataformas y permitir un acceso abierto a la obra literaria argentina», completó.

Nicolás Trotta (ministro de Educación): «La lectura recreativa permite mejorar todos los procesos pedagógicos en nuestra escuela».

Además de incentivar la lectura recreativa entre estudiantes, docentes y las familias, el programa tendrá como otro de sus puntos la reactivación de la industria editorial, diezmada en los años anteriores. Según consignó el presidente de la Cámara del Libro, Martín Gremmelspacher, en 2014 el Estado produjo la cifra récord de 129 millones de libros. Como contrapartida, el año pasado ese número se redujo a 40 millones. «El Estado se retiró de la tarea que venía cumpliendo», señaló durante una segunda conferencia de prensa, donde participaron también referentes del mundo del libro: Héctor Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense, la escritora Claudia Piñeiro y la titular de la Fundación El Libro, María Teresa Carbano.

Por su parte, Héctor Amichetti valoró que «el Estado compre los mismos libros que circulan en el mercado y no de menor calidad». Y desde el ámbito gremial, Roberto Baradel, titular del gremio de docentes bonaerenses Suteba, evaluó que el programa «es poner en valor la educación pública y darle prioridad, todo lo contrario a lo que hizo el gobierno anterior».