En un vuelo comercial proveniente de Francia, el genocida Mario «Churrasco» Sandoval fue extraditado y será juzgado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Se trata de un expolicía acusado de cometer crímenes como los secuestros y desapariciones de familiares y religiosas de la Iglesia de la Santa Cruz, y el secuestro, la desaparición y la muerte de Rodolfo Walsh.

Al genocida lo apodaron «Churrasco» por las torturas con picana eléctrica que perpetraba contra los detenidos desaparecidos sobre un camastro de metal. Si bien la extradición impulsada a partir de la investigación del juez Sergio Torres se concedió por el secuestro y la desaparición de Abriata, el juez entendió que hay pruebas para acusarlo también por otros casos. 

Al genocida lo apodaron «Churrasco» por las torturas con picana eléctrica que perpetraba. Si bien la extradición fue por el caso Abriata, el juez considera que hay pruebas para acusarlo por otros casos. 

Luego de que Argentina pidiera a Francia en 2012 la extradición, y tras ocho años de dilaciones, deberá enfrentarse a la Justicia en lo inmediato por el secuestro, las torturas y la desaparición de Hernán Abriata. Sandoval agotó todos los recursos legales para evitar responder por este caso, ocurrido en octubre de 1976, cuando se desempeñaba como agente de Coordinación Federal.

Abriata fue trasladado al centro clandestino de detención que funcionó en el Casino de Oficiales de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), donde fue visto por otro de los detenidos que sobrevivió, Carlos Loza. Era militante de la Juventud Universitaria Peronista, tenía veinticuatro años y estudiaba en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. 

En 2016, cuando el expresidente francés François Hollande visitó la Argentina y el Parque de la Memoria, le pidieron a través de una carta que concediera la extradición del excomisario, que se había convertido en ciudadano francés. Durante esa visita, Hollande anunció la decisión de desclasificar documentación de Francia sobre la última dictadura cívico-militar argentina.

Cabe destacar que generales y coroneles de la Escuela Militar Francesa aportaron técnicas como la división del territorio en zonas y en áreas, la tortura como método de obtención de inteligencia, los asesinatos clandestinos y la utilización de prisioneros para trabajo esclavo. La investigadora Marie-Monique Robin realizó un arduo trabajo de recopilación y análisis de pruebas de la experiencia genocida francesa en África y los aportes a las dictaduras de América Latina.

Sandoval huyó a Europa en 1985. En 1997 adquirió la nacionalidad francesa y fue consejero del expresidente Nicolas Sarkozy.

Durante el Juicio a las Juntas Militares llevado adelante en el gobierno de Raúl Alfonsín a partir de la lucha de familiares, organismos de derechos humanos y la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), Sandoval huyó a Europa en 1985. En 1997 adquirió la nacionalidad francesa, fue consejero del expresidente Nicolas Sarkozy y profesor en el Instituto de Altos Estudios de América Latina de La Sorbonne Nouvelle y de la Universidad de Marne-la-Vallé.

El expolicía acudió al Consejo de Estado francés para dilatar aún más el proceso de imputación con el argumento de que los delitos que se le imputaban ya habían prescrito. Sin embargo, el recurso fue rechazado el 11 de diciembre, por tratarse de delitos de lesa humanidad, que por su característica no prescriben.

«La extradición de Sandoval ratifica el carácter de política de Estado que la Argentina confiere al juzgamiento de las violaciones a los derechos humanos y el compromiso universal de la República Argentina con los Derechos Humanos», expresó en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación.

Además, expresaron que fue resultado «de una labor conjunta de la Justicia Federal y el Ministerio Público Fiscal, y de las arduas gestiones diplomáticas que se llevaron a cabo desde distintas áreas de la Cancillería y la Embajada de la República en Francia desde el año 2012, que contó con el apoyo de una abogada francesa especializada en derechos humanos, a efectos de lograr que el ex policía pueda ser juzgado en la Argentina».

«El producto exitoso de la cooperación penal internacional entre Estados consolida la máxima de que los delitos de lesa humanidad no deben quedar impunes, y que quienes son acusados de tan graves delitos deben comparecer ante la justicia para ser juzgados», concluye el comunicado difundido este lunes tras la llegada al país de Sandoval.