Por Ramiro García Morete

“Sin el significado no hay tiempo, y ese momento del tiempo dio el significado”, reza un poema de T.S. Eliot. Quizá de eso se trate el teatro: un aquí y un ahora. No extraído del tiempo sino dentro de él. El teatro o las artes escénicas saben ser historia en tiempo presente. Y como la cuarta pared no es un muro para tapar la realidad, también miran al mundo que lo rodea con la luz del sentido y con la acción del cuerpo. Aquí y ahora, en un contexto crítico donde la economía se ha desplomado junto a la idea de lo público, el arte -más que nunca- significa resistencia. Así es que desde hace cuatro años crece AÚRA, el primer Festival de Artes Escénicas de La Plata que integra teatro, danza, circo, performance y música. Sí, AÚRA como se lee. Una conjunción de “aura” y de “ahora”, porque “no hay arte escénico posible si no estamos ahí”. El Festival, nacido por iniciativa de Mula Cultura, tendrá lugar desde hoy hasta el 8 de diciembre en distintos espacios de la ciudad e implicará obras en fachadas a canchas de fútbol, pasando por veredas, museos, parques y otros lugares. También ofrecerá espectáculos, talleres, charlas y otras actividades recreativas en espacios abiertos y cerrados. Más de treinta actividades, con entrada libre y a la gorra, que pueden consultarse en detalle en www.aurafestival.com.ar.

“El festival hace con ese nombre hace cuatro años esa idea del aquí y el ahora, eso vivo, que no se repite -introduce Carolina Sueta, directora del mismo-. La expresión de “aúra” tiene más potencia. Y la conjugación con el aura, con la energía, esa mística que también tiene el teatro”. Pero como bien se dijo, un 2019 que arrasó con la región y que particularmente vio como La Plata careció de políticas culturales dignas, el sentido se incrementa. “Toma más fuerza esta idea de encontrarnos y unirnos quienes hacemos desde lo independiente, para potenciar estos proyectos porque no hay manera sino de que se sostenga. Si vamos a las posibilidades de financiamiento y de apoyo del Estado, estos cuatro años que sostuvimos el proyecto fueron cada vez peor. El festival se sostiene con la potencia de los otros, del encuentro, de los cruces. Por eso apostamos a unirnos con otros festivales como el FEESALP y también con espacios culturales de la ciudad”.

En esta edición, el festival se expande, y además de las tres sedes estables: Teatro de la UNLP (10 e/ 54 y 55), C.C. Estación Provincial (17 y 71) y Galpón de La Grieta (18 y 71), suma al Museo Pettoruti, el Club CRISFA (14 y 71), Vil Teatro (11 e/ 70 y 71), El Espacio (6 y 59) y el Jardín Botánico de la Facultad de Ciencias Agrarias (60 e/ 116 y 117).

“La idea es darle visibilidad por un lado al arte escénico e ir hacia el encuentro de otros públicos. ¿Qué pasa si ponés una obra en una cancha de futbol?”. Por ejemplo, habrá una experiencia llamada “Jardín Sonoro” en la cual se mezcla tecnología, teatro y naturaleza. “Se trata de una app en el celular que tiene obras teatrales breves relatadas por dramaturgas argentinas para escuchar haciendo un recorrido por un espacio natural”. Este tipo de propuestas manifiestan que, más allá de que las artes escénicas confieren una experiencia viva que trasciende la virtualidad, “el lenguaje se actualiza constantemente y buscamos captar estas tendencias que justamente van más allá, que están leyendo el contexto, lo atravesado por las tecnologías y como se traduce en una obra de teatro o performática. Nos interesa un lenguaje que investigue y vaya más allá de las fronteras disciplinarias. Ese cruce y actualización nos interesa rescatar y programarlo. Que la mayoría de las obras, si bien no todas, tengan algo distintivo y estén en diálogo con lo contemporáneo”.

Otro tópico que incide en la curaduría es lo federal aunque este año por una cuestión presupuestaria no estará tan representado: “Como se produce en otras provincias, más que delimitarlo como eje, que nos hable la escena actual, que nos diga qué temas y después de encontrar esos cruces”.

En esta edición, se destaca la relevancia de las mujeres en la creación y producción escénica actual. Se podrá escuchar a Eli Almic, la nueva sensación hiphopera de Uruguay, descubrir el Tango no binario, pensar la historia de lo queer con Hystórica, experimentar un carnaval deconstruido con PEBA de Brasil o ver obras donde destacan nuevas creadoras como Hijas y Destructivo de un desastre irruptivo. “Este año la temática del cuerpo de la mujer, explorado desde lo físico, simbólico y discursivo, tiene relevancia por el contexto que estamos. No es que nos propusimos que fuera así de entrada, sino que lo vimos y que más nos interesaba eran propuestas que tenían a mujeres actrices protagonizando con una potencia y un empoderamiento muy fuerte. Y también dramaturgas o productoras. Hay un montón de gestoras que están detrás. Buscamos darle visibilidad no solo a los que ocurre arriba del escenario sino todo lo que implica”.

Desde su mirada general sobre la actividad en el 2019 “ha habido muy poca producción. Todos los años hay por lo menos diez producciones que se estrenan a esta altura y con propuestas o procedimientos muy diversos. Este año noté que se dio continuidad a lo que había. No hay tantas propuestas y que se la jueguen por un lenguaje propio. Lo que está es algo que se repite, que funciona. Creo que ahí está la urgencia de resolver lo económico en estos años. El momento de la creación no se financia y hay momentos en los que tenés que priorizar ganarte el mango”.

Carolina Sueta trabaja durante el año junto a un equipo estable de cinco personas que se expande a veinte cuando llega el festival. ¿Por qué hacer esto cada año sin recibir un peso a cambio? “Nos hacemos esa pregunta cuando estamos en este momento, antes de empezar. ¿Por qué nos metimos? Pero cuando termina el festival volver a confirmar y tiene que ver con qué sucede en el encuentro y el intercambio con el público. Porque si no, no tiene explicación un esfuerzo tan grande que económicamente no reditúa y tampoco es una satisfacción al ego. Es también apostar a las generaciones en formación y pensar un futuro en conjunto sobre el arte, la gestión y cómo hacer”.