Tras la presentación de una quinta denuncia por parte de una víctima que dio a conocer su episodio, se incrementa el pedido de acción a la Justicia en el marco del “caso Lorenzo”, vinculado a la serie de abusos sexuales cometidos por el cura Eduardo Lorenzo. Por ello, activistas y familiares de víctimas se acercaron ayer a la Fiscalía de La Plata para brindar información y exigir a las autoridades que actúen de inmediato contra el capellán que hoy se encuentra libre.

«En la actualidad, si él quisiera, Lorenzo podría tomarse un avión y salir del país como si nada», fueron las palabras de Dino Bártoli, padre y abogado de Julián Bártoli, una de las víctimas que denunció a Lorenzo por abuso sexual cuando tenía trece años. Julián hoy tiene 32 años y continúa esperando que la Justicia tome cartas en el caso.

De la misma manera, en los últimos meses se dieron a conocer las denuncias de los casos de Juan y Gustavo –seudónimos para proteger sus identidades–, quienes también fueron víctimas de Lorenzo y cuyos episodios datan de principios de la década del noventa. Distinto es el caso de León, joven abusado en la casa parroquial de la iglesia Inmaculada Madre de Dios, de Gonnet, entre 2007 y 2008.

Bártoli: «Desde principios de 2019, cuando se reactivó la causa, junto con la declaración de León y posteriormente de Julián Bártoli, ya son cinco las víctimas de esta persona. Hoy estamos esperando que la jueza Garmendia, del Juzgado de Garantías 5, decida la detención».

«Desde principios de 2019, cuando se reactivó la causa, junto con la declaración de León y posteriormente de Julián Bártoli, ya son cinco las víctimas de esta persona. Hoy estamos esperando que la jueza Garmendia, del Juzgado de Garantías 5, decida la detención. En realidad, nunca nos atendió ni a mí ni a las víctimas. Yo intenté hablar con ella y no me atendió. Yo le pido que baje de su pedestal y dicte la detención de Lorenzo», expresó Dino Bártoli ayer, quien se presenta como abogado querellante junto a Juan Pablo Gallego.

El lunes por la mañana declaró la nueva víctima que decidió dar testimonio sobre el accionar de Lorenzo. La detención fue solicitada por tercera vez y, según expresó Bártoli, no quedan más elementos para que se pueda ordenar el arresto.

Este nuevo testimonio aportado por Gustavo –seudónimo de la nueva víctima– remite a los episodios vividos cuando tenía dieciséis años. En ese momento formaba parte del grupo de boy scouts de la parroquia Rosa Mística, ubicada en 23 y 54. En aquella época –según expresa la declaración textual de Gustavo– Lorenzo era coordinador de los scouts de La Plata. La serie de abusos se da en varios encuentros personales que el sacerdote propicia en la misma parroquia.

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Cabe señalar que cuando tomó trascendencia pública la intención de Julián Bártoli de declarar sobre los abusos, el propio Lorenzo se comunicó por teléfono con su padre y abogado con el fin de averiguar qué era lo que su hijo pensaba declarar. «Si eso no es intimidar a las víctimas, ¿qué es? El día anterior, su propio abogado defensor me llamó para decirme que es ‘habitual’ que un acusado quiera saber qué va a decir un testigo. Eso es intimidación», agregó Bártoli.

Otra de las personas que se presentó ayer fue Liliana Rodríguez, psicóloga e integrante de la Red de Sobrevivientes a los Abusos Eclesiásticos, entidad que impulsó la conferencia, quien expresó: «Estaría bueno que la fiscal Medina y la Jueza reflexionen. Si no hay acciones contundentes y Lorenzo sigue caminando en las calles entre nosotros. No es casualidad que Juan y Gustavo quieran reservar su identidad, porque hay fotos de Lorenzo en las calles libre».

La quinta víctima: «Me pedía que le hiciera masajes»

Gustavo tiene 44 años, es soltero, vive en La Plata y posee un restaurante. En el relato que brindó ante la fiscal de la causa, Ana Medina, durante dos horas y media detalló los abusos que vivió durante 1991 y 1992, cuando tenía dieciséis años, en la parroquia San José Obrero, de Berisso.

En 1991 Gustavo estaba en el grupo scout que pertenecía a la iglesia Rosa Mística, de 23 y 54. «Al tiempo de haberlo conocido en la Rosa Mística, Lorenzo me invitó a ver grupos de scouts que tenía. Yo iba cada tanto, compartía alguna actividad, y un día me invitó a cenar a la casa parroquial, que quedaba al lado de la iglesia San José Obrero, de Berisso. Fui y como no podía volver porque era tarde, me ofreció que me quede en una habitación que tenía».

La víctima contó que fue varias veces a Berisso. «Me acuerdo que un día me dijo que estaba con mucho dolor en los pies y las piernas, y me pidió si podía hacerle masajes en los pies, y accedí porque no le encontraba nada raro. Al tiempo, una noche me pidió si le podía hacer masajes en la espalada porque estaba muy contracturado».

Según relató, el párroco utilizó el pedido de masajes para llevarlo a la cama. Según contó, la situación se repitió y el cura generó roces con sus genitales que lo incomodaron. «Él siempre hacía mucho hincapié en la amistad, en la confianza, en que todo estaba bien, nada era malo de lo que hacía. Éramos amigos y estaba todo bien. Todo esto siguió pasando varias veces hasta que él se fue de Berisso para Olmos». Contó que en la última ocasión intentó besarlo en la boca. Ya no volvió a verlo.

Gustavo explicó a la fiscal que tomó la decisión de denunciar al cura el 14 de noviembre pasado, cuando miró de casualidad un diario en la estación de servicio a la que concurre habitualmente y vio la imagen del cura.