Por Ramiro García Morete

Visto. Dos líneas celestes que podrían ser rojas, oh sí, como tajos en el alma. Visto, como un silencio infinito pero que a diferencia del poema sí tiene rostro. Y perfil con fotos igual al nuestro, donde cada “me gusta” tiene un valor.  “Un me gusta por día me mantiene el ánimo arriba”, cantará.Florecía la primavera de 2016 y alguien le clavó el visto. No hay palabra más adecuada que clavar, y no es casual que instantáneamente escribiera “Cuchillos”. En las redes- asegura-  una palabra errada o una coma de más significa mucho. En las canciones también. Se habían visto apenas cuatro veces, pero la última cita y cierto desinterés del muchacho de Capital habíanagudizado su intensidad. Casi al punto de que él la quisiera bloquear. A ella no le dará pudor contarlo, porque a decir verdad hace unos años se liberó de ciertas cargas inútiles. Sus estudios en Sociología y su experiencia en Defensoría del Pueblo, promovieron en cierto modo reactivo una necesidad de abordar del arte también desde un lugar más lúdico. Quizá lo aprendió de Tite.Su padre tenía el hobby de bajar o conseguir música y en las fiestas de Gonnet (“el mundo del rugby y el hockey”) sabía animar las fiestas con mucha cumbia colombiana al punto de ganarse el apodo de “Divertite”. Si bien su madre vio nada menos que a The Beatles en un viaje de intercambio en la secundaria, en su hogar  sonaban Luis Miguel o Alejandro Sanz. El tiempo y algún dolor de esos que el algoritmo no cuantifica, la reconciliarían con algunos consumos que  cuando escuchaba TheStrokes miraba de reojo. Quizá por ello, lejos de una mirada apocalíptica abrazaría-con tanta ironía como sinceridad- el universo virtual que sin embargo es tan real.  La artista visual no solo comenzó a utilizar terminología y conceptos en sus obras, sino también en canciones.  Con una ligera experiencia en Villa Micrón allá por el 2009, varios años después retomaba la senda musical con el apoyo de talentosos musiques de la ciudad.  Canciones breves y minimalistas, descaradamente pop y eficaces, serían presentadas en pequeños episodios o en conciertos como su muestra del 2018, “Canchas de paddle, locutorios y Facebook”. “Me clavaste el visto”, tan simple como posible hit viralizable,  condensaría  el concepto  y musicalizaría aquel amor fallido que hoy es un amable amistad. A sabiendas de que- al igual que en el amor- el tiempo hace que lo nuevo y esencial quede obsoleto de un momento a otro, ya piensa un repertorio distinto para el futuro en el cual abordará poetas platenses. Un poco de esto y un poco de aquello para Inés Eliçabe o Nechunech. Que nada nada están tonto ni nada es tan grave, por lo visto.

“Las nuevas tecnologías  me atraen, las redes me atraen y esa tensión-introduce Eliçabe-. Siempre que hay algo nuevo, hay una tendencia a creer que te va arruinar. Como pasó con la tele. No creo en las teorías extremas, ni de conspiración ni de que nos salva la vida. El análisis es más complejo. Se tienen que aceptar porque ya estamosadentro. Existe y articula la afectividad y la acción social. Usan nuestros datos y demás, pero no creo que todo sea una picadora de arte. Es también una forma de democratización de la información”. Y agrega: “Me parece lúdico. Me gusta el juego y el desafío de usar las palabras adecuadas y en el momento justo. En vivo, también ocurre si se dice una palabra de más. Pero hay un  entrenamiento de la comunicación del chat, del discurso, que me genera una adrenalina. Quizá es una evasión, porque estoy con gente y miro el celular. No sé si está bien. Pero  me hice cargo de que me gusta”.

“No hay me gusta que alcance- reflexiona sobre la necesidad de reconocimiento que generan plataformas como Instagram-. Tiene tiro corto. Es una adrenalina fácil. Es como la harina. Tenes hambre. El me gusta es el gluten de las redes sociales. Y hay me gusta que son más esperados que otros y te hacen sentir bien”.

“Yo siento que soy una artista visual que canta. Porque lo hago  es minimalista. Repito algo,  con un estilo pop y simple. Y siento que compongo con lo poco que tengo. Tampoco soy una artista plástica súper compleja. Hay una complejidad pero me gusta lo simple. Además me gusta hacerme la tonta. No darletanta importancia. O sea: es re importante, sí.Pero vengo  de una etapa de Defensoría del Pueblo, trabajando en barrios, siempre pensando el arte en materia de derecho. Y después me fui a un costado que no es frívolo, pero es distinto”.

Cuando Eliçabe se presenta con banda se llaman Nechu y Les Egresades de Facebook, cuya formación varía constantemente.  El 13 de diciembre se presentará en el Palacio López Merino en en el amrco de la muestra Brotes III coordinada por Emanuel Reyes y la banda estará formada por NicolásKosinski, Gato Sisti Ripoll y Julissa Erretegui. Tras lanzar un video clip de “Emoji de mate”,  la artista se sincera con humor: “Me estoy sintiendo medio clown de las redes. La diversión tiene eso. Es como la música brasileña. Está buena un rato y después decís: callate que quiero llorar y que no me hable nadie. Soy así”. Por eso, a la par de estar terminando la canción “Relación por chat”, prepara un proyecto  llamado: “Sietes poetas platenses, siete canciones” y la primera canción musicaliza a López Merino.

Sobre el cierre, Eliçabe se refiere a su desenfado: “Ahora soy naturalmente así. Hubo una época enqueme costódesinhibirme. Más que nada en ciertos ambientes. Sobre todo en Sociología. Después me fui desinhibiendo.Entendí que éramos finitos y que a nadie le importa lo que hagas”.