Por Ramiro García Morete

“La guitarra antes de ser instrumento fue árbol y en él cantaban los pájaros. La madera sabía de música mucho antes de ser instrumento…” Hay algo íntimo y misterioso en la guitarra, casi como un diálogo profundo con la esencia, un espíritu proveniente de un tiempo atávico, custodio de la historia misma. Luego las canciones crecen y cobran formas y texturas, como la humanidad construye casas o ciudades. Pero si algo representa el folk (sea del país o la cultura que fuera) es el sonido primal que nos une en eso que llamamos historia. O música popular, universo vasto en el que se inscribe con humildad pero calidad La Plata Underfolk, el  ciclo itinerante que promueve la difusión de artistas del under local que ya lleva diez ediciones. El sábado 30 de noviembre la cita será a las 21 en el C. C. Estación Provincial y la velada estará dedicada nada menos que a quien pronunció las palabras iniciales: el inmenso Atahualpa Yupanqui.

A mediados de este año surgió la idea de homenajear a Violeta Parra. Convocamos a artistas locales admiradores de su obra y pudimos llevarlo a cabo como lo pensamos. Esto dio pie a realizar estas ediciones especiales del ciclo donde homenajeamos a los grandes de la música popular”, cuenta Maxi Cabelli, músico y uno de los organizadores junto a sus colegas Nico Apolloni y Mario Nazar. Y sigue: “Músicos de diferentes ámbitos re interpretarán en su estilo las canciones de Atahualpa, aportando su visión particular de la obra. Siempre es un desafío realizar una fecha así y la tratamos con la responsabilidad que amerita. Estamos muy contentos con los artistas que se sumaron”.

Pero eso no es todo para el ciclo. “El 7 de diciembre tenemos el cierre de este segundo año del ciclo. Tendrá una extensa grilla tipo festival con más de diez números entre solistas y bandas. Arrancará al atardecer y se extenderá por varias horas para cerrar en un micrófono abierto, donde los músicos que quieran participar podrán subir a cantar dos canciones cada uno”. La cita tendrá lugar en  Sonido Castelli (67 e/ 27 y 28) a partir de las 19hs. Cabelli cuenta que para “el año que viene tenemos la idea de continuar con la modalidad tradicional del ciclo y realizar un par de homenajes más”.

A Don Ata

Para el homenaje al maestro de la música y poesía Argentina se presentarán Gonzalo Fernández, Maxi Cabelli, Mariel Olguin, Roberto Garcilazo y Jorge Pappadoupolos.

Atahualpa es para mí un símbolo de resistencia y rebeldía, es quien dice mucho sin levantar la voz”, define Gonza Fernández quien junto a Gonza y los Empecinados se encuentra produciendo y grabando. “La primera canción que se me viene a la memoria es Luna tucumana, por su popularidad seguramente. Para mí Atahualpa es quien a través de la poesía y la guitarra le dio al campesino, al pobre, al ignorante, el canto que faltaba”, indaga Mariel Olguin. “Era una época donde el folclore era más paisajista y hablaba de ‘sólo de cosas lindas’, sin embargo Atahualpa tomó como temática la pobreza, la humildad, el trabajo, la injusticia y la tristeza. Cuando hablaba de la conexión con la naturaleza, lo hacía en un tono muy filosófico y no paisajista”, completa.

La música que el 15 denoviembre se presenta por su parte en Calle 1, recuerda a su abuelo -ex arriero y ya ciego- poniendo el cassete los domingos de infancia en los que aprendió casi de memoria “El Payador perseguido”.

Roberto Garcilazo, integrante de Marothes y productor musical, dice que Atahualpa  “alucinó” con la cuerdas de nylon y que realmente conectó con el folklore. Su primer recuerdo data de los diez años de edad, cuando escuchó la clásica “Los ejes de mi carreta”.  Fue también por una pieza reconocida que Cabelli llegó a Yupanqui, cuando descubrió que “El Arriero” no era de Divididos sino un cover. “Atahualpa para mí es sinónimo de honestidad, desde la música, la lírica, un trovador, una piedra rodante que le bastó una guitarra y varias verdades cantadas para dejar una gran huella en la música popular”, aporta.

“Sin dudas es uno de los referentes máximos que tiene el folklore, la música popular argentina y de manera particular el mundo de la guitarra”, completa el guitarrista Jorge Pappadopoulos. Y recuerda: “algún disco que escuché curiosamente haciendo repertorio que no era propio o al menos no todo era de él, incluso tocando música clásica. Un disco que me pasaron cuando tenía trece o catorce años y me sorprendió porque tenía composiciones instrumentales, así que desde mi formación del Conservatorio eso fue una primera aproximación para abrir el repertorio al cual estaba acostumbrado trabajar”.