Tras más de siete meses en rebeldía, Carlos Stornelli continuaría en esa condición al menos hasta fines de noviembre. El martes, su abogado, Roberto Ribas, renunció a la defensa del fiscal imputado en la causa por el escándalo de espionaje ilegal en la que está involucrado junto al falso abogado Marcelo D’Alessio, y la esperada indagatoria que evadió durante meses deberá esperar aún más. 

De acuerdo con la información que trascendió hasta el momento, el juez Alejo Ramos Padilla no habría aceptado la designación de su nuevo defensor, Juan Martín Cerolini, por la posible existencia de «intereses contrapuestos» debido a que el letrado ya patrocinó a otro imputado en el mismo expediente. 

La demora en la indagatoria a la que sí se presentaría Stornelli se extendería hasta fines de noviembre por el cambio que decidió en la misma semana en que confirmó su asistencia al juzgado de Dolores. 

Cerolini actuó como defensor de otro falso abogado, Carlos Liñani, por haber extorsionado junto a D’Alessio a Pablo Barreiro, exsecretario de Cristina Fernández de Kirchner e hijo de Ricardo Barreiro, amigo de la familia Kirchner, apodado por la prensa como «el jardinero» de la entonces familia presidencial. 

Barreiro padre se encontraba detenido con prisión preventiva cuando los extorsionadores «apretaban» a su hijo. El exsecretario de Cristina Kirchner fue contactado por D’Alessio mediante Liñani. El supuesto agente de la DEA le había ofrecido, como a otras de sus víctimas, borrarlo de un expediente judicial vinculado a los cuadernos y también lograr la liberación de su padre solo con llevarlo hasta la fiscalía de Stornelli para que declare en contra de exfuncionarios del gobierno anterior. 

«Entrás por la puerta de atrás, lo ves a Stornelli y a la hora sale tu padre. Yo te busco mañana a las 8 de la mañana, en un auto de la AFI que nadie reconoce y entrás, lo ves al fiscal y te va a salir un par de ceros menos que lo que te cobra Archimbal y Vila», le había dicho D’Alessio a Pablo Barreiro. 

Uno de los aportes de Barreiro en la causa de Dolores es que, efectivamente, se presentó ante Stornelli y declaró, pero su testimonio fue desechado porque se limitó a denunciar la situación que estaba viviendo con D’Alessio y Liñani, y no señaló a nadie que pudiera estar vinculado a las supuestas anotaciones del chofer Centeno.

Por otro lado, la Cámara Federal terminó dictando la falta de mérito a su padre por la orfandad probatoria en su contra en la investigación de su supuesta participación en el traslado de bolsos con dinero a Santa Cruz, y ordenó su liberación. 

Con este cambio en la defensa de Stornelli –resta definirse quién la asumirá finalmente–, la indagatoria fue nuevamente pospuesta y sería el 29 de noviembre, cuando se cumplan ocho meses desde el 27 de marzo, cuando fue declarado rebelde. 

La semana pasada, Stornelli había manifestado al procurador interino, Eduardo Casal, su intención de presentarse ante la Justicia luego de dar el visto bueno para la elevación a juicio oral de la causa de los cuadernos, que era una de sus excusas para no hacerlo. Según el fiscal, toda la causa que se tramita en Dolores es una operación en su contra para apartarlo de ese expediente que tramitó junto a Claudio Bonadio.