Desde Contexto queremos expresar toda nuestra solidaridad con el presidente legítimamente electo, Evo Morales, y con todo el pueblo boliviano. Y el total repudio al golpe de Estado fascista que la derecha ha dado en ese país hermano. Repudiamos también la complicidad de los medios hegemónicos de comunicación con el golpe y el ataque a comunicadores y medios del Estado boliviano que han llevado adelante las hordas fascistas. Como suele suceder, una de las primeras víctimas del ataque antidemocrático de la derecha es la información y la verdad.

La derecha fascista no soporta que Evo Morales haya trabajado para recuperar los derechos y la dignidad de los más humildes, los pueblos originarios, los trabajadores campesinos, los mineros.

Las caras visibles del golpe fascista son Luis Fernando Camacho y Carlos Mesa. Detrás de ellos está la mano siempre antidemocrática de las élites locales e imperiales que se articulan para conspirar contra los procesos populares en todos los rincones del mundo. Los senadores norteamericanos ultraderechistas Marco Rubio y Bob Menéndez, como así también el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Luis Almagro, son los ideólogos de estos ataques contra la democracia.

Repudiamos también la lamentable postura del gobierno de Mauricio Macri, que, junto al canciller Jorge Faurie, se han negado a calificar lo sucedido como lo que realmente es: un golpe de Estado.

Los fascistas creen que han derrocado a un presidente, pero lo que han hecho es atacar a un pueblo que no se va a quedar de brazos cruzados mientras violan sus derechos y arrojan por el suelo sus votos.

Solo el respeto por la democracia y la voluntad popular pueden traer la paz para el amado pueblo boliviano que durante los trece años de gobierno de Evo Morales y Álvaro García Linera recuperaron innumerable cantidad de derechos y transformaron a Bolivia en un ejemplo mundial de crecimiento con equidad.

Nos solidarizamos con todas la víctimas de las hordas fascistas que hoy asolan Bolivia, pero estamos seguros de que, más temprano que tarde, la lucha de los pueblos volverá a recuperar la democracia para Bolivia.

Redacción