A cuarenta años de su fundación, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) difundió su informe anual que revisa la situación de los derechos humanos en Argentina. El documento está integrado por once ejes temáticos. Es el primero en lenguaje no binario, temática que también es abordada en la investigación.

El trabajo aborda, entre otros puntos, los discursos de las derechas políticas, las reformas sanitarias y laborales, el acceso al hábitat, el rol de los medios de comunicación públicos, la militarización, el crecimiento poblacional de los espacios de encierro, el narcotráfico, las luchas colectivas y el estado de los juicios por crímenes de lesa humanidad. 

los colectivos que luchan por la defensa de los DDHH «son los que impidieron que el proyecto neoliberal, que llegó por la vía democrática, se consolidara».

Participaron de la presentación, en el Teatro Picadero, María Esperanza Casullo, Pablo Manzanelli, Diego Montón, Natalia Vinelli, Mabel Thwaites Rey, Horacio Pietragalla, Manuel Garrido, Leo Grosso, Juana Garay, Estela Barnes Carlotto, Lita Boitano, Horacio Verbitsky y Gastón Chillier y María Florencia Alcaraz (coordinadora).

Verbitsky fue el encargado de iniciar la conversación y agradeció la contribución de los colectivos que luchan por la defensa de los DDHH porque «son los que impidieron que el proyecto neoliberal, que llegó por la vía democrática, se consolidara, cerrando una brecha de un siglo». La mitad de las cuatro décadas de funcionamiento de este organismo fueron presididas por él «lo cual es más apabullante aún», según manifestó.

En esta instancia, Verbitsky también resaltó la implicancia que tiene la lucha por la defensa de este tipo de derechos y «su inserción profunda en la sociedad» en un contexto donde se consolida el modelo democrático. En este sentido, destacó que el acceso al Poder Ejecutivo de la derecha a través del voto es una muestra de esta consolidación, al igual que las demostraciones colectivas contra la violación de los derechos humanos.

Ejemplificó este punto con las manifestaciones colectivas contra el 2×1 a favor de genocidas, por el caso de Santiago Maldonado, la lucha feminista por la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, entre otras. 

«La pérdida de derechos es una bandera ideológica del gobierno clasista que se aplica al movimiento de derechos humanos, a los sindicatos, a los movimientos sociales, a los migrantes, a las personas privadas de su libertad en las vergonzosas cárceles argentinas y a la prensa», dijo Verbitsky sobre la gestión de Mauricio Macri. De cara a las elecciones del 27 de octubre y la posibilidad de un cambio de gestión, concluyó: «Tenemos por delante un desafío […] de consolidar y transformar esta democracia que hemos sabido conquistar y es la tarea para los próximos cuarenta años a la que están todos convidados».

En el proyecto se analiza el estado de situación de los gobiernos de América Latina que sucedieron al «ciclo progresista latinoamericano» y que «ensamblaron un programa económico de reconcentración de la riqueza con modelos de Estado formalmente democráticos». Cabe destacar que, si bien en el escrito se hace hincapié en el macrismo, se trata de un modelo que «bajo consignas de pacificación y consenso […] se extienden más allá de la región y del sur global, generan exclusión, incrementan los niveles de violencia estatal y social, y dan como resultado sociedades cada vez más desiguales».

«La pérdida de derechos es una bandera ideológica del gobierno clasista que se aplica al movimiento de derechos humanos, a los sindicatos, a los movimientos sociales»

El resto de los asistentes señalaron como peligro principal la profundización de la desigualdad en la región, que acentúa los rasgos clasistas de los aparatos de seguridad y de castigo. Para abordar este tema reflexionaron acerca de cómo el modelo de exclusión deja fuera de la vida democrática y de la protección del Estado a vastos sectores sociales. «Hoy, la potencia de los derechos humanos […] reside en su capacidad de poner en discusión los intentos de estabilizar una noción restringida de democracia que busca naturalizar que solo son viables los modelos económicos excluyentes y la gobernabilidad basada en el orden y la mano dura», manifestaron en su introducción. 

Los autores de este libro parten de entender que se encuentra consolidado el modelo democrático para la gobernabilidad. Sin embargo, también sostienen que es necesario «imaginar colectivamente qué otra cosa puede ser la democracia y materializarla» y que este es el desafío «que atravesamos quienes nos organizamos para transformar la realidad». Finalmente, desde el CELS afirmaron que «el campo de los derechos humanos puede articular planteos, alianzas y caminos posibles para esta transformación».

El informe completo