Por Ramiro García Morete

«Hay un punto donde todo se une/ Una voz quebrada y un fruto del sol/ Un segundo tiene toda inmensidad». Entre los vinilos de Floyd o The Beatles que su padre le mostraba en la casa de El Bolsón y la música de Tame Impala o Radiohead que descubrió a través de sus nuevos amigos de La Plata. Entre la salida de la escuela turno tarde y la escuela de música turno noche, después de tomar la criolla en la adolescencia. Entre los videos de MTV que miraba de niño, donde Chaly García le parecía «un genio loco» y la edad en que se acercó a su obra. Entre un cd y otro, como también por la obra de Fito y Spinetta, siendo este último una importante influencia de su primera banda: «Idílico Degradé». Entre recibirse de profesor en su ciudad y ejercer en la capital bonaerense. Entre componer cuatro canciones casi de un tirón en una semana, hace dos años, y estar registrándolas porque Ramiro Vivanco (Terrícola) le dijo que aprovechara que su batería estaba en Estudios El Naranjo. Entre esa palabrita que encontró casi de casualidad en un texto y darle nombre a su proyecto. En todo hay un punto de unión. Entre el sentido, el sentimiento y lo sensorial, Mariano figuró una cohesión de letras, armonías y sonoridades. Entre Plaza Belgrano y unas cuadras de distancia, encontró en Lucas Soldavila (Firpolar) al productor y aliado para darle forma a un disco donde las canciones modulan tonalidades y la idea de pop no elude cierta oscuridad o complejidad. Con muy buena atmósfera y producción de sonido, Mariano Politis se rodea de otros músicos y canta líneas como: «Todo lo que vuela se hace raíz». Porque desde su perspectiva, hay un punto donde todo se une desde la percepción. Y nada mejor que la música como conductor. Con Rodwin Boonstra (en el bajo) y Guido Barciulli (batería y accesorios de percusión), Mariano Politis (guitarra, piano, sintetizadores y voz) lleva adelante Telestesia.

«Telestesia es un proyecto, más que una banda -introduce Politis-. En el primer disco grabé todo yo, excepto las baterías». Además de las participaciones estables e invitados «Hay un punto» contó con un proceso más gradual y formal de maquetas, ensayo y grabación. «En los dos discos hubo mucho laburo de pos producción», cuenta Politis. Y agrega: «Y un concepto que los engloba. Encontrar ese nombre para el proyecto me sirvió mucho para encontrarle el rumbo compositivo y poético». Y amplía: «Estaba buscando algo que represente esta unión, más con los sentidos. Significa percibir a la distancia, percibir algo más allá del uso de los cinco sentidos. Sentirlo. Eso fue algo que me sentí identificado y vi que mis canciones hablaban de eso. Y también musicalmente, aunque sea más abstracto».

Si bien hay una clara búsqueda de sonoridades contemporáneas, la composición es tradicional. «Generalmente hago primero con la guitarra o con el piano la canción. Melodía, armonía y letra. Y después sí lo llevo a la compu, donde voy imaginando y grabando los instrumentos». Y agrega: «De a poco me voy sintiendo dentro de un concepto compositivo. No es que repita pero sí puedo a veces utilizar ciertas técnicas, recursos, que siento que representan a la música de Telestesia». De todas maneras, las canciones ya estaban escritas antes de la grabación: «Primero tenía todas las canciones y después me di cuenta que en ‘Hay un punto’ se representaba esa temática la idea del disco. Más que nada desde lo poético. «Con el disco disponible en redes, puede decir que concretó aquella clarividencia musical. Sí, yo creo que sí. Y ahí estuvo el laburo con Lucas, porque lo hicimos con el tiempo que teníamos que hacerlo. De a poco y a la vez sin que se nos estire mucho. Nos quedamos contentos».

Si bien no hay fecha concreta de presentación, Politis anticipa que las canciones serán presentadas a manera de dúo con pianos y sintetizadores antes de fin de año.