Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), que se conoció ayer, señala que en el último año se incorporaron seis personas por minuto a los millones de argentinos que no logran cubrir la Canasta Básica que determina el Indec. 

Los saltos inflacionarios que le siguieron a las devaluaciones del año pasado y de este 2019 implicaron una fuerte caída en el poder de compra de los salarios y, acompañado por la recesión económica y la pérdida de empleos, el proceso culminó con un salto de la pobreza de más de 8 puntos porcentuales en doce meses.

Los analistas de la Undav, según las estadísticas públicas, “marcan una caída de casi 13 puntos de poder de compra de los salarios sobre la canasta básica”, lo que impacta directamente en el deterioro de las condiciones de vida de los más vulnerables. Además advierten que, durante el macrismo, se agudizó también el problema de la pobreza extrema, incrementándose desde el segundo semestre de 2016 en un 1,6% (7,7 por ciento fue el resultado del primer semestre de este año). 

“La recesión en la que ingresó la economía, no muestra un horizonte de cierre claro. Y mucho menos claridad existe en cuanto a las perspectivas de recuperación de los salarios reales de los sectores con ingresos fijos”, señalaron desde la Undav. 

Por otro lado, sostuvieron que también se agrandó la brecha entre los ingresos medios de los sectores más empobrecidos y el umbral que tienen que superar para no ser considerados como tales. 

“El INDEC se encarga de publicar la brecha de indigencia y pobreza, métrica que da cuenta de cuán pobre o indigente es la población promedio en esa situación. Formalmente las brechas de indigencia o pobreza miden la distancia entre el ingreso promedio de los indigentes (o pobres, según el caso) y la línea de referencia”, explicaron. 

En esa línea, detallaron que la brecha para el caso de los indigentes es de 39,7% y para la pobreza es de 37,4% al primer semestre de 2019. En términos monetarios eso significan unos 1.955 pesos para los indigentes y de 4.800 para los pobres. 

Los especialistas de la Undav tomaron también como referencia la misma comparación pero tomando el salario mínimo, vital y móvil. En este caso, el segundo semestre de 2018 había implicado una brecha del 89,8%, mientras que el primer semestre de este año escaló hasta el 117,8%.