Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata pertenecientes al Laboratorio de Mutagénesis y Carcinogénesis del Instituto de Genética Veterinaria «Ingeniero Fernando Noel Dulout» (Igevet) realizaron una investigación sobre qué tipos de aditivos alimentarios son recomendables para mejorar la salud de la población. Los aditivos son frecuentemente utilizados en la industria de la alimentación para realzar el sabor, dar color o modificar su textura. El equipo está integrado por Analía Seoane, Gisel Padula, Carlos Golijow y Julio De Luca.

La investigadora Seoane explicó que «se ha comprobado que la exposición a agentes mutagénicos y carcinogénicos, tales como las radiaciones, los productos químicos (plaguicidas, fármacos, etcétera) y algunos microorganismos, pueden incrementar el daño genético y las aberraciones cromosómicas en las poblaciones humanas y animales».

En relación con las motivaciones de este proyecto, señaló que «se ha reconocido, también, que una dieta desbalanceada puede tener efectos similares». A partir de ensayos en células cultivadas in vitro bajo condiciones controladas, los científicos que llevan adelante esta investigación estudian el efecto mutagénico y antimutagénico de diferentes aditivos y micronutrientes utilizados en alimentación animal y humana. 

Padula, por su parte, afirmó que «la dieta puede ser un factor clave en la estabilidad del material genético debido a su influencia sobre procesos biológicos importantes para el metabolismo de las células y, por lo tanto, para el funcionamiento del organismo en general». Asimismo, explicó que «el estudio de la inestabilidad genómica inducida por los aditivos alimentarios es importante para poder determinar la inocuidad de los aditivos y así evitar efectos perjudiciales para la salud, tanto humana como animal». 

Una de las líneas de investigación de este proyecto es sobre los compuestos formados por unidades de fructosa (azúcar), que se utilizan frecuentemente en las industrias alimentaria y farmacéutica. Acerca de estos oligosacáridos no digeribles, dijo que «no pueden ser digeridos por nuestro sistema digestivo, pero pueden ser utilizados por las bacterias del colon, por ello se determina que pueden producir beneficios para la salud y mejorar el comportamiento productivo en los animales».

En relación con este punto, Seoane agregó que lograron comprobar «que estos oligosacáridos no digeribles ejercen un efecto protector para las células disminuyendo el daño en el ADN y el estrés oxidativo frente a la presencia de agentes mutagénicos. Esto significa que dichas sustancias pueden ser ingeridas sin temor a que produzcan algún daño a la salud, mostrando, por el contrario, efectos benéficos».

Otros aditivos que son objeto de investigación por su aporte favorable a la dieta alimentaria y a la salud son la curcumina y el ácido fólico. «Evaluamos los efectos de curcumina y ácido fólico en un sistema constituido por células de cáncer cervical humano cultivadas in vitro en nuestro laboratorio. En este sentido, algunos compuestos naturales están siendo probados como adyuvantes quimioterapéuticos con resultados promisorios», explicó Seoane.

Las investigadoras expresaron que probaron el efecto de la curcumina y el ácido fólico sobre la acción del agente quimioterapéutico carboplatino y lograron «observar que estos compuestos pueden potenciar su efecto sobre las células tumorales facilitando su eliminación». Estos resultados «corroboran la posibilidad de explorar su utilización en los protocolos de terapia basada en carboplatino para reducir las dosis utilizadas en los tratamientos y, por lo tanto, disminuir los efectos colaterales sin modificar la actividad biológica».