La Asociación Civil de Transporte Automotor (ACTA), que nuclea a unas dieciocho líneas de colectivos de la capital federal y el Gran Buenos Aires, había anunciado que, por la crisis económica, reducirían a partir de este fin de semana el servicio nocturno y paralizarían completamente el servicio los domingos y feriados. 

La decisión, que había sido calificada como «intempestiva» e «ilegal» por el Ministerio de Transporte, se sustentaba, según los empresarios, en «el grave deterioro de la situación económica que enfrentan las empresas de transporte público de pasajeros por automotor del Área Metropolitana de Buenos Aires». 

«Pedimos disculpas a los usuarios pero es la única manera de poder continuar con la normal operación de las empresas en los días y horarios de mayor demanda, y mantener la fuente de trabajo de todo el personal empleado», habían dicho desde la Asociación en un comunicado. 

El recorte de subsidios había sido el foco del conflicto, y, según la cartera que conduce Guillermo Dietrich, estaba estipulada una reunión para el próximo martes con los empresarios para tratar el problema. 

Finalmente, con el cierre patronal anunciado por la ACTA, el encuentro se adelantó: funcionarios de Transporte se reunieron en la tarde del viernes con las empresas de colectivos y lograron que se garantice el transporte sin recortes en los servicios. 

Según trascendió, en el encuentro el gobierno se comprometió a analizar un incremento en el valor de los subsidios al gasoil, la contratación de seguros y las cargas patronales. 

«Se consensuaron una serie de acciones y se acordó continuar discutiendo las inquietudes del sector así como los ajustes de costos dentro de distintas mesas de trabajo con la prioridad de asegurar el transporte público para los pasajeros del Área Metropolitana», detallaron en un comunicado desde la cartera de Transporte. 

La medida que estipulaban los empresarios era la reducción del servicio nocturno y la frecuencia de viajes entre las 22 y las 5 de la madrugada, y la paralización total de transporte los domingos y feriados. 

Luego de la decisión adoptada por ACTA, el Ministerio había amenazado con quitar las licencias a las empresas que interrumpieran los servicios.