Tras un largo período de fuertes luchas y adversidades para el campo del periodismo y la comunicación, el reconocimiento a ese ámbito llegó de parte, ni más ni menos, que de las Madres de Plaza de Mayo, con la entrega del emblemático pañuelo blanco a Gustavo Cirelli. Periodista y referente del colectivo Voces Libres del Pueblo, Cirelli fue reconocido por su aporte a un modo de hacer periodismo posicionado desde los intereses populares, en contrapunto al acompañamiento mediático al modelo neoliberal que instauró el gobierno en los últimos años.

¿Qué representa este reconocimiento por parte de las Madres, en este caso dirigido hacia un periodista, justamente en un momento crítico para el periodismo?
Esto representa el momento más maravilloso que me ha dado este oficio, también maravilloso a pesar de los mercenarios y canallas. Siento una profunda emoción y alegría. Eso en términos personales. Pero todo lo que hice no se logra de manera individual, esto es algo colectivo. Este reconocimiento es un reconocimiento al esfuerzo colectivo que hemos llevado adelante los periodistas, en estos años duros, sobre todo, donde hubo que resistir.

¿Qué balance hacés de esa tarea en relación con los últimos cuatro años, con el macrismo en el poder?
Fueron años muy duros en líneas generales para el conjunto de la sociedad. En nuestro gremio quedaron más de tres mil compañeros periodistas desocupados, muchos otros con mucha persecución por defender ideales. Cuando creamos Voces Libres del Pueblo caracterizamos como una ‘emergencia comunicacional’ en la Argentina. Creo que hubo un plan sistemático de vaciamiento de medios públicos, para vaciar la soberanía comunicacional, con el objetivo no solo de silenciar, sino de blindar su plan de miseria.

¿Qué papel jugó la figura de las Madres frente a esa emergencia?
Desde que Hebe me llamó para decirme que las Madres querían darme el pañuelo, vengo pensando en el significado que tiene eso. Su historia y mi relación personal con ellas. Pero también pensando en ellas en estos años. En diciembre de 2015, cuando Macri asumió, ellas volvieron a la Plaza de Mayo porque sabían que lo que se venía era una etapa como la que hemos padecido. En agosto de 2016, cuando intentaron quitarle el archivo histórico, fue Hebe quien dijo ‘Macri, pará la mano’. Siempre tuvieron en claro todo y han sido un faro de lucha y resistencia contra este gobierno de impresentables.

Al igual que otras experiencias como La García, Radio Caput, El Cohete a la Luna o la Agencia Paco Urondo, Cirelli encabezó junto a otros profesionales el proyecto Contraeditorial, publicación que decidió posicionarse desde un lugar crítico al gobierno, y ubicó al periodismo en un foco pleno de resistencia en el plano mediático. Desde ese lugar, ahora observa con expectativa el porvenir, en un escenario político con altas chances de vencer al macrismo en las urnas.

¿Cómo ves la continuidad de ese periodismo crítico en los años venideros, en especial frente a un escenario que plantea presentarse como «antigrieta» y de consenso?
Es algo que pensamos mucho. Lo que se viene es una etapa difícil pero esperanzadora. Será un tiempo reparador el que venga, pero hay que estar atentos. La batalla cultural no tiene fecha de caducidad. Necesitamos profundizar debates. Hay una intencionalidad en cómo se resignificó la idea de «la grieta». Creo que siempre existió en Argentina. Los poderes concentrados nunca van a permitir que las grandes mayorías sean felices. Los que se pasaron años marcándonos del otro lado de la grieta ahora se envalentonan para querer eliminarla y hacer una meseta de consenso.