El Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), que depende del gobierno de María Eugenia Vidal, suma otro caso de burocracia que le complica la vida a uno de sus pacientes. Rosa Madrid tiene 64 años, es jubilada, vive en General Madariaga y padece una afección crónica en la rodilla que le impide caminar. La solución es una cirugía y el uso de una prótesis especial importada desde los Estados Unidos, pero la obra social se la niega pese a que ha hecho sus aportes desde los dieciocho años, cuando empezó a trabajar como enfermera en el Hospital Municipal de esa ciudad.

Su diagnóstico es «Genu Varo severo más insuficiencia ligamentaria severa», lo cual le genera un intenso dolor, inestabilidad en la pierna y le impide caminar con normalidad. Cada dos o tres días tiene que ser trasladada al hospital, donde permanece con analgésicos que le calman momentáneamente el dolor.

«Hace dos años sufrió una mala praxis en la rodilla en una operación. Entonces fue a otro médico, que le recetó una prótesis especial. Pero IOMA le dio una prótesis que no era la correcta, eso se corroboró en los estudios», dijo a Contexto Carlos Carrizo, hijo de Rosa Madrid.

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IOMA se negó terminantemente a brindar lo requerido y Madrid está imposibilitada de comprar el insumo por su alto costo en dólares. La familia presentó un recurso de amparo en la Justicia de Dolores, que dictó una medida cautelar. IOMA respondió y apeló esa medida. Ahora el caso fue a parar a la Justicia marplatense. Está en manos del juez Roberto Daniel Mora, presidente de la Cámara de Apelación en lo Contencioso Administrativo, quien deberá decidir si finalmente la obra social debe o no otorgar la prótesis.

La apelación de IOMA fue en marzo. Mientras la Justicia se toma sus tiempos, Madrid ve cómo se ha profundizado el deterioro de su calidad de vida.

«La excusa de IOMA es que no le da la prótesis porque tiene más de sesenta años y no le corresponde. Mi vieja acarrea este problema desde hace dos años»

«La excusa de IOMA es que no le da la prótesis porque tiene más de sesenta años y no le corresponde. Mi vieja acarrea este problema desde hace dos años y ahora le toca el hueso del fémur con el de la tibia, cada dos o tres días la internan y le ponen suero y calmantes. Decidimos acudir a los medios para movilizar el tema porque no sabemos qué más hacer», señaló Carrizo.

«También hemos tenido muchos problemas para acceder a los medicamentos del tratamiento por la burocracia de IOMA», concluyó Carrizo.