Investigadoras de la Universidad Nacional de La Plata realizaron un análisis sobre el estado nutricional de niños y niñas de entre tres y doce años en barrios de la periferia platenses y determinaron que el 71,6% tiene grados leves de hipocalcemia. Participaron de la muestra 183 menores, y aquellos con carencia de calcio fueron derivados a Centros de Atención Primaria de la Salud para su tratamiento.

El proyecto de investigación «Estudio de patologías transmisibles y nutrición en población infantil» y el Programa de Control de las Parasitosis Intestinales y Nutrición (PROCOPIN) son encabezados por la Facultad de Ciencias Médicas en conjunto con las facultades de Ciencias Veterinarias y Ciencias Naturales y Museo. Se trata de un trabajo que desarrollan desde 2009 con comunidades vulnerables de la región, en articulación con las instituciones educativas donde se llevan adelante jornadas sanitarias con familiares y docentes.

«Participaron de la muestra 183 menores, y aquellos con carencia de calcio fueron derivados a Centros de Atención Primaria de Salud para su tratamiento»

Marta Minvielle, integrante del equipo de trabajo, explicó a Contexto que «hay patologías ocultas que son de tipo crónico, donde no hay un cuadro agudo que requiera una consulta en el hospital inmediata». Entre ellas se destacan la anemia y la falta de calcio, sobre las cuales se debe prestar especial atención, ya que repercuten en la adolescencia y adultez. Para llevar a cabo la iniciativa, los tutores de las instituciones escolares fueron informados en las reuniones grupales realizadas en la escuela, quienes debieron dar su consentimiento en forma escrita y estar presentes en el momento de la extracción sanguínea.

En relación con la hipocalcemia, la docente e investigadora explicó que, además de repercutir en la dentición, «el calcio es muy importante en la formación de los huesos. Si el organismo tiene poco calcio, tiene dos opciones: una es que forme un hueso con poco calcio, que no tenga la concentración de calcio que le corresponde, entonces se puede fracturar con más facilidad; otra es la formación de un hueso tenso, con calcio, pero que no puede crecer como debería crecer, entonces es un niño con baja estatura». 

En general, estas hipocalcemias, que son leves pero crónicas, están asociadas a una falta de ingesta de calcio. La Sociedad Argentina de Pediatría advierte que no se debe reemplazar la leche por jugos sintéticos o gaseosas y que la dosis diaria de calcio de uno a tres años debe ser de 500 mg (medio litro de leche); mientras que de cuatro a ocho años debe ser de 800 mg (dos vasos de leche y un yogurt). Asimismo, detallan que la mayor ganancia ósea ocurre en la adolescencia, momento en el cual el requerimiento es de 1.200 a 1.500 mg/día. 

«Hay una falta de conciencia de la importancia que tienen, por ejemplo, los dos vasos de leche diaria que los niños de tres años deben tomar»

«Hay una falta de conciencia de la importancia que tienen, por ejemplo, los dos vasos de leche diaria que los niños de tres años deben tomar, sea entera o descremada, pero nunca diluida», explicó Minvielle. Además, advirtió que es necesario tener precaución con las publicidades de bebidas que no sean lácteos, donde se promociona su ingesta como reemplazo de calcio, con especial hincapié en «las bebidas carbonatadas [gaseosas], que disminuyen la absorción del calcio». 

El equipo de investigadoras está conformado también por Betina Pezzani, Laura Ciarmela, Silvia García, Marina Isla Larrain, Diana Rosa, Soledad Ceccarelli, Karina Zubiri y María Andrea, y las becarias Geraldine Kraus y Julieta Salas. El estudio de la concentración de calcio se realizó por espectrometría de absorción atómica en el Laboratorio de Nutrición Mineral de la Facultad de Ciencias Veterinarias.