En la Divina Comedia, Dante Alighieri aseguró que el noveno y último círculo del infierno, el más horrendo de todos, estaba reservado para los traidores, seres que tenían mente y corazón de hielo.

En 2020 vence el mandato de Luis Almagro al frente de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). El diplomático surgido de las filas de la izquierda uruguaya termina sus días en el organismo regional como una de las piezas más importantes de la estrategia imperialista de Estados Unidos hacia América Latina.

Otro alfil de Washington en la región, el mandatario colombiano Iván Duque, propuso que Almagro sea reelegido y le envió una carta a su par uruguayo, el presidente Tabaré Vázquez, para promover la candidatura.

Duque aseguró en su misiva que “la reelección de Almagro es indispensable para seguir avanzando en la agenda regional de democracia y derechos humanos”, y que, por ello, «el Gobierno de Colombia ha propuesto formalmente la candidatura del secretario general”.

El presidente uruguayo le respondió: «Mi percepción respecto del trabajo del doctor Almagro al frente de la secretaría general presenta importantes matices con la visión que usted manifiesta, por lo que entiendo indispensable abrir un espacio a los países miembros para darles la posibilidad de presentar otros candidatos y así poder evaluar distintas alternativas».

Contexto dialogó con la escritora, investigadora y analista política Stella Calloni, quien aseguró que “Almagro llegó a la Secretaría General de la OEA por su pertenencia al Frente Amplio de Uruguay. Eso hizo que muchos países, incluso Venezuela, acompañaran su candidatura. Pero rápidamente traicionó el apoyo de los gobiernos de América Latina, se puso al servicio de los intereses de Washington y volvió a convertir a la Organización de Estados Americanos en un Ministerio de Colonias de Estados Unidos”.

Calloni: «Almagro cumplió un rol fundamental para el surgimiento de un personaje como Guaidó y para la creación de un espacio como el Grupo de Lima».

“En su rol de punta de lanza de los intereses de Estados Unidos en la región, Almagro arremetió contra Venezuela, Cuba y Nicaragua”, afirmó Calloni.

La especialista sostuvo que “la actitud de Almagro contra Venezuela no tuvo límite. Es la primera vez en la historia que un secretario general de la OEA se pone tan abiertamente al frente del golpismo. El nivel de agresión que él ha promovido contra Venezuela no tiene comparación”.

“Almagro cumplió un rol fundamental para el surgimiento de un personaje como Guaidó y para la creación de un espacio como el Grupo de Lima”, detalló, y luego agregó que “sus acciones hicieron que el Frente Amplio lo expulse de sus filas. El gobierno de Uruguay ha mantenido una gran firmeza en el respeto al derecho internacional, a la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de otros países”.

Por último, Calloni afirmó que “es lógico que Duque sea uno de los impulsores de la reelección de Almagro, porque, al igual que el mandatario argentino Mauricio Macri, el presidente de Colombia es otra de las figuras que Estados Unidos utiliza para intentar imponer su proyecto en la región. Para ese proyecto colonial de Washington, Almagro es una figura fundamental”.