Eduardo de la Serna integra el grupo de Curas en la Opción por los Pobres y es el referente de la Basílica Comunidad Jesús Salvador (Bernal Oeste), en un barrio vulnerable donde en el último año el hambre se multiplicó y el trabajo cayó a pique. Las changas son cada vez menos y la parroquia cuenta con cuatro comedores para niños y niñas, cuando, antes de la crisis que comenzó en abril de 2018, tenía uno solo.

En el país la pobreza en los niños y niñas que viven en zonas urbanas llegó al 49,6%, según datos de la encuesta permanente de hogares del INDEC. La indigencia, es decir, aquellos que no tienen acceso siquiera a una alimentación mínima, trepó al 11,3%. Son el grupo social más afectado.

Con este complejo escenario, hoy es el Día del Niño y en la zona de la parroquia habrá actividades con juegos y mates con tortas fritas, de acuerdo con las posibilidades de cada comunidad. A pesar de la cruda realidad social, el cura dice que tras las elecciones “existe algo parecido a la esperanza”.

¿Cómo se vive el Día del Niño en el barrio de la parroquia, en medio de la crisis?
Te cuento un caso. Ayer la gente del barrio fue a visitar a Mónica, una vecina de la zona que tiene dos hijos y los mantiene sola. Le patearon la Asignación Universal para dentro de quince días, no tiene absolutamente nada en su casa. La situación, más que de pobreza, es de miseria. Si en la comunidad se hace algo por el Día del Niño, sus chicos van pero porque tienen hambre. Algo muy similar a lo que pasa en las escuelas, donde los chicos van también por el hambre, no tanto por la educación y la formación.

¿Qué es lo que más te preocupa de la situación de los niños y niñas?
Que los pibes estén comiendo porquerías. En los comedores de las escuelas están comiendo raciones cada vez peores. Quince días antes de las elecciones, una maestra me dijo que la comida había mejorado un poco. Pero sabemos que lo que hace Cambiemos es marketing, porque después se olvidan, como se olvidaron de la ruta 3 (cuyas obras el presidente Mauricio Macri frenó recientemente) o de la salita de primeros auxilios de Bernal Oeste. Seguramente cuando lleguen las elecciones se vuelven a acordar, porque son gente de memoria espasmódica. Si los pibes comen, lo hacen muy mal. Por las noches un mate cocido, a veces con pan o galleta o algunas tortas fritas.

«En los comedores de las escuelas están comiendo raciones cada vez peores. Quince días antes de las elecciones, una maestra me dijo que la comida había mejorado un poco. Pero sabemos que lo que hace Cambiemos es marketing»

¿Los comedores están colapsados?
En la parroquia hay cuatro comedores. Cuando llegué a la parroquia por primera vez, había uno. Lo novedoso es que últimamente a los comedores vienen adultos. Generalmente venían solo los pibes. Es la situación de esta miseria planificada que es Cambiemos.

¿Cómo vive esta situación la gente del barrio?
Había desesperación, pero desde el domingo hay una sonrisa. Sigue habiendo hambre, pero por lo menos existe algo parecido a la esperanza.

En Quilmes los resultados de las PASO fueron de la mano con lo que pasó en el resto del conurbano. ¿Qué lectura hacés del triunfo del peronismo y cómo pueden impactar los cambios de gobierno nacional, provincial y municipal, si se mantiene la tendencia, en las condiciones de vida?
Si cambia de signo el gobierno, el cambio no se va a efectivizar en un mes o un año. Un castillo de naipes se tira en una décima de segundo, pero para hacer un castillo de naipes se puede tardar una semana. Acá pasa lo mismo. Reconstruir un país es una tarea muy larga y más después de tres años y medio tan difíciles.

¿Cómo puede ayudar la política a la parroquia y a los vecinos y vecinas de la zona?
Acá se trata de hacer lo que sea mejor para la gente. Si la alimentación y la educación en las escuelas mejora, al igual que la salud en los barrios, eso ya es un paso. Lamentablemente no lo vamos a ver de un día para el otro. Lo que sí tenemos que ver de un día para el otro es que se vayan estos tipos.

¿Qué otras necesidades apremian a las familias?
Las relacionadas al acceso a la salud. En el barrio había una UPA (Unidad de Pronta Atención) que lentamente se fue desfinanciando hasta quedar prácticamente desarticulada. No funciona siquiera la máquina de rayos X, por ejemplo. Además había una salita donde había pediatras y vacunas antigripe, que también se desarmó. Pero ahora, como Martiniano [Molina, intendente de Cambiemos] se acuerda que quiere ser reelecto, la empezó a reestructurar. Dijo que lo iba a hacer en tres meses, pasó un año y no la terminó. Seguramente ahora la estrene en campaña, para que lo voten en Bernal Oeste, donde perdió en las PASO por el 71%.

¿Molina repite la actitud de Macri, de dar anuncios de ayuda social luego de la derrota electoral?
Martiniano es marketing. Ahora empapeló Quilmes con carteles que dicen “gracias quilmeños”. Está bien, él salió primero porque fue solo por Juntos por el Cambio. En el Frente de Todos se presentaron seis precandidatos cuya suma lo arrasa. El marketing es lo único que saben hacer.

¿Qué reflexión hacés por el contexto en que viven los niños y niñas hoy?
De chico me enseñaron que los únicos privilegiados son los niños. Eso no existe más con este gobierno. Es de esperar que lentamente los chicos empiecen a tener lo mínimo: la alimentación. Recuerdo cuando asumió Néstor Kirchner, Fidel Castro habló en la Facultad de Derecho de la UBA, en la escalinata. Explicó cómo el cerebro se va formando aún durante la infancia. Por eso es importantísimo que en ese período el chico tenga una buena alimentación, sobre todo de leche. Si les siguen dando algo que se parece a leche, con gusto de leche, el chico evidentemente no se está formando bien y lo que están generando son esclavos para mañana, que es aquello que necesitan gobiernos como el de Cambiemos. Esperemos que eso lentamente vaya cambiando.