Por Pablo Pellegrino

Todavía no habían pasado veinticuatro horas de un hecho inédito, como fue el reconocimiento de la derrota electoral de Cambiemos sin que se difundieran datos oficiales, que el presidente Mauricio Macri decidió hacer historia otra vez: le reclamó a la fórmula que ganó la contienda que haga autocrítica y juzgó como errada la decisión popular. 

La mañana del lunes fue frenética: el dólar superaba los 60 pesos en todos los bancos, el Riesgo País se disparaba hasta los 1.450 puntos básicos y la bolsa anotaba una caída histórica. Mientras tanto, los medios de comunicación anunciaban reuniones urgentes del Gabinete de Gobierno y una conferencia de prensa del presidente que estaba pautada para el mediodía pero se pospuso para la tarde. 

«Los mercados dijeron ‘en esta propuesta por ahora no confiamos’. Ojalá que el kirchnerismo se haga cargo y revierta esta situación»

«De lo que pasó hoy no me puedo hacer cargo. No estaríamos hablando de lo que pasó en los mercados si hubieran abierto a la suba, yo no manejo a los mercados. Son gente que toma decisiones acerca de si va a confiar o no va a confiar en los argentinos y hoy dijo ‘en esta propuesta por ahora no confiamos’. Ojalá que el kirchnerismo se haga cargo y revierta esta situación», fue la increíble explicación de Macri. 

Según el promedio del Banco Central sobre los principales bancos del país, la divisa norteamericana cerró su cotización un 23% más arriba que el viernes, alcanzando los 57,29 pesos. Con los picos de más de 60 pesos que alcanzó en la mañana, la autoridad monetaria salió a vender divisas y dispuso una nueva suba en la tasa de interés de Leliq, que llegó al 74%. 

Visiblemente enojado con el resultado de las PASO que complicó sus aspiraciones reeleccionarias y con 15 puntos de distancia con la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, el presidente dijo haber recibido el mensaje de las urnas, pero solo se limitó a analizar lo que, según él, el «mundo» y el «mercado» opinaron sobre la elección del domingo. 

Macri se desligó completamente de su responsabilidad en el resultado: habló de un «voto bronca» que lo atribuyó al «duro proceso económico que hemos tenido estos años a partir de la herencia que recibimos», dijo que la responsabilidad por la jornada negra que vivió el país en términos económicos y financieros es de la fórmula ganadora y amenazó al electorado con la continuidad de la crisis si en octubre se repite el resultado. 

«Vamos a seguir gobernando y haciéndonos cargo de que este proceso electoral no castigue aún más a los argentinos, porque, si había muchos que estaban con bronca, con lo que pasó hoy en los mercados no vamos a estar mejor», advirtió el mandatario. 

Su compañero de fórmula, Miguel Ángel Pichetto, fue más explícito aún: «No le echamos la culpa a la gente de cómo ha votado, pero sin dudas es interesante que la gente analice los efectos y consecuencias de ese voto. Creo que se están desarrollando, están impactando», dijo. 

«Todos tenemos que entender que el mayor problema que tenemos los argentinos es que la alternativa al gobierno, la alternativa kirchnerista, no tiene credibilidad en el mundo», continuó Macri, y completó: «Esto demuestra que hay un problema grande entre el kirchnerismo y el mundo: el mundo económico y político no le confía [sic] con lo que pretende hacer con la Argentina otra vez». 

A pesar de comentar que instruyó al equipo económico para que «estudien y preparen todas las medidas necesarias para cuidar a los argentinos», no dio ninguna precisión en ese sentido y negó también algún cambio en el gabinete.

«Me mata pensar que ya estábamos creciendo, con un resultado electoral positivo, que es culpa nuestra no haber encontrado la forma de lograrlo, hoy ya estaríamos hablando de una agenda de crecimiento con un tercer trimestre potente, con una inflación que tendía a niveles más bajos que en muchos años», manifestó el presidente, y remató: «Le decimos al kirchnerismo que se haga cargo de la expectativa electoral que generó para que eso no termine siendo en contra de los argentinos». 

«Todos tenemos que entender que el mayor problema que tenemos los argentinos es que la alternativa al gobierno, la alternativa KIRCHNERISTA, no tiene credibilidad en el mundo»

En idéntica dirección fue la conferencia que más temprano ofreció María Eugenia Vidal. «El mundo nos dio un mensaje y es que hoy debemos ser más responsables que nunca, porque los argentinos no queremos volver al pasado y que la gobernabilidad es responsabilidad de todos», dijo. 

«Esta devaluación de hoy va a tener un impacto y vamos reforzar la presencia en los que más nos necesitan», dijo la gobernadora que el domingo sufrió una derrota aún más pronunciada frente a Kicillof, por 17 puntos. 

«Háganse cargo», dijo en sus redes sociales

Del otro lado, en el kirchnerismo, la jornada fue diferente y no hubo una respuesta por parte de los principales candidatos al inédito cachetazo presidencial contra el electorado y la fórmula más votada. Alberto Fernández se reunió al mediodía en el Instituto Patria junto a CFK, que había llegado a la mañana desde Río Gallegos, Axel Kicillof y Matías Lammens. Según trascendió, las principales figuras del Frente de Todos analizaron la victoria del domingo y la continuidad de la campaña con el nuevo escenario económico que dejó el lunes negro. 

El que sí se refirió al tema fue el actual diputado nacional y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá. «Nunca vi un presidente que le eche la culpa a los votantes por perder y que la autocrítica se la pida a la fuerza política que ganó en elecciones democráticas. Son gobierno y tienen mandato hasta el 10 de diciembre. Sean responsables», escribió.

También el Partido Justicialista emitió un comunicado en el que repudiaron los dichos de Macri y pidieron al gobierno «responsabilidad». «El delicado momento que atraviesa el país requiere estar a la altura, con las declaraciones, pero sobre todo con los hechos», dice el documento firmado por José Luis Gioja.