La situación en torno a las empresas distribuidoras de energía eléctrica sigue sumando polémicas. Entre el rechazo a los paulatinos tarifazos en las boletas y los recientes apagones que afectaron a unos 30 mil usuarios de La Plata, se suma un nuevo conflicto por el controversial despido de dos trabajadores de la compañía Edesur.

Se trata de los empleados Omar Vergara y Daniel Cappellotti, despedidos a mediados de julio, según les informó la empresa, por «injuria laboral y falta de confianza». Acorde a lo descrito en el telegrama, Edesur acusó a los dos empleados de «consumo de combustible incompatible con un uso urbano» sobre el vehículo asignado por la firma.

«Al vehículo en cuestión no se le hace más peritaje para evaluar esa ‘anormalidad’ que los tickets expedidos por una estación de servicio X que calcula los litros de gas oil cargados con una tarjeta que suministra la empresa y lo coteja con el kilometraje que arroja el móvil. ¿Un error de tipeo en la estación de servicio? ¿problemas técnicos de la camioneta? ¿algún tercero en el garage?, ¿la necesidad de un peritaje? Nada de eso. Despido sin más y a ponernos a demostrar nuestra inocencia», expresa un comunicado emitido por la delegación del sindicato Luz y Fuerza que convirtió el caso en una lucha que a diario gana mayor solidaridad en el gremio.

«¿Nos sorprenden los despidos? No. Tampoco son los primeros. En los últimos cuatro años EDESUR logró aumentos en las tarifas en algunos casos llegando al 3000%. El servicio siguió siendo el mismo, no hubo una inversión acorde en el mantenimiento en las redes de baja y media tensión, las ganancias fueron giradas al exterior, y comenzaron un raid de cortes por falta de pago a pequeñas empresas, a casas de familia, a cooperativas o a empresas autogestionadas por sus propios trabajadores», continúa el descargo.

La delicada situación no es patrimonio exclusivo de Edesur. La lógica se replica en las otras firmas que integran el monopolio de la energía que hoy predomina en el país. «Tanto en Edesur como Edenor, acá tenemos Edea, que es de los mismos accionistas, cuya iniciativa más importante a costa de un recurso que debería ser propio de los ciudadanos. Atacan a los trabajadores que son los que justamente generan la ganancia», dijo a Contexto Sebastián Farías, referente de Luz y Fuerza en la regional de Mar del Plata, que también expresó su solidaridad con los dos colegas cesanteados.

«La tercerización es moneda corriente, como la falta de discusión de paritarias, la precarización laboral a bajo costo. Hay operarios muertos en muchos lados», agregó Farías. Según remarcó el referente gremial, la excusa siempre es la misma: «El costo laboral»: «La sociedad está sufriendo el mal funcionamiento de los servicios y no es precisamente por causa del ‘costo laboral’».

Por otro lado, mientras los trabajadores del sector energético luchan por mantener sus empleos, el propio secretario de Energía de la Nación, Gustavo Lopetegui, fue imputado por condonar 35 millones de pesos en deudas y multas tanto a Edesur como a Edelap.

La denuncia fue realizada por el diputado nacional Rodolfo Tailhade y la acción penal fue impulsada por Franco Picardi, a cargo de la fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N° 5, quien resolvió imputar a Lopetegui y al secretario de Recursos Renovables y Mercado Eléctrico, Juan Antonio Garade, por los delitos de malversación de caudales públicos y abuso de autoridad.