Por Mariano Camún

Mientras el líder de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina, elaboraba su discurso de camaradería a las autoridades presentes, entre ellas el presidente de la nación Mauricio Macri, se desplegaron a sus costados dos carteles de protesta, supuestamente accionados a control remoto, que dejaron (como siempre) al pobre Mauricio desconcertado. Dos «hombres de negro» terminaron arrancándolos para que la sociedad no sepa de qué se trataba, pero una vez más Greenpeace estuvo un paso adelantado a la jugada.

«Ganaderos, basta de desmonte» y «Destruir bosques es un crimen» se leía en letras negras sobre fondo amarillo y con el logo de la ONG ambientalista en los carteles, que flamearon durante varios segundos a los costados de las palabras de bienvenida realizadas en el palco oficial por Pelegrina.

Con esas frases directas y de lectura inmediata, Greenpeace decidió marcar la cancha en la apertura de la Exposición de la Sociedad Rural, dando a entender que la expansión sin control de la ganadería en Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa está destruyendo los bosques naturales y poniendo en riesgo la supervivencia de una especie animal que ya se encuentra en peligro de extinción, el yaguareté del Gran Chaco. Por lo que sencillamente piden el cese del desmonte y denuncian lo riesgoso que sería para los bosques nativos ampliar las zonas ganaderas.

Luego de mostrar la tremenda realidad a través de la intervención de Greenpeace en La Rural, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich denunció a la ONG por «intimidación pública».

Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace, declaró que no se cometió ningún delito penal. Además, dijo que «es preocupante que una ministra quiera cercenar el derecho constitucional a la protesta que tenemos todos los ciudadanos».

En tanto, la organización de la protesta justificó que fue algo planificado: «Buscamos que ningún activista corra peligro y minimizar riesgos de los presentes. Fue una actividad pacífica que buscó ser creativa, generar impacto».

«BUSCAMOS QUE NINGÚN ACTIVISTA CORRA PELIGRO Y MINIMIZAR RIESGOS DE LOS PRESENTES. FUE UNA ACTIVIDAD PACÍFICA QUE BUSCÓ SER CREATIVA, GENERAR IMPACTO»

Greenpeace explicó su protesta en las redes sociales donde aclaró que intervino el acto en el predio de Palermo «para denunciar que la ganadería intensiva está destruyendo los bosques». La ONG sostiene que el 80% de la deforestación en Argentina se concentra en Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa, donde se perdieron 113.000 hectáreas el año pasado, y responsabiliza por el daño a la «expansión descontrolada de la industria ganadera».

En los últimos tiempos, el gobierno de Mauricio Macri anunció con bombos y platillos que se iba a duplicar o triplicar la producción ganadera en esas provincias. Por lo que entre 2017 y 2018 la exportación de la carne vacuna creció un 67%.

En este sentido, Giardini reclamó: «Entonces, ¿dónde van a poner esas vacas, si ya no hay más lugar? O van a mantener los bosques o van a destruirlos para poner su ganado, que se pongan de acuerdo. Las provincias tienen que acomodar la realidad a su ecosistema y no al revés. Es algo elemental».

También alerta que la masiva destrucción de bosques acelera el peligro de extinción de los yaguaretés del Gran Chaco. «Hoy en día, en el país habrá unos 250 ejemplares, pero la mayoría están en la montaña. En las zonas planas, todos se encuentran dentro de la región del Gran Chaco y apenas quedan veinte. Si esto sigue así, se va a seguir promoviendo la posibilidad de que se extingan», afirmó el coordinador de la Campaña.