Los repudios a la gobernadora Vidal no tardaron en llegar, luego de haber utilizado la enfermedad del cáncer para hacer campaña. A través de un spot, donde le habla a la cámara con un medicamento en mano que no explica cuál es, dijo que la provincia va a entregar medicamentos gratis para los y las pacientes de esta enfermedad. El recurso proselitista contrasta con las denuncias y fuertes críticas de afiliados a la obra social IOMA, que depende de su gobierno, por retrasar y no cumplir con los tratamientos y la entrega de las drogas indispensables para el cáncer.

Uno de esos casos fue el de Mariano Romagnoli, adolescente de trece años que murió en marzo de este año luego de padecer leucemia linfoide aguda. Su madre, Mirna Romagnoli, docente de Lomas de Zamora, en diálogo con Contexto expresó su bronca por las declaraciones de Vidal. Explicó las trabas que generó IOMA a lo largo del tratamiento y cómo eso deterioró la salud de su hijo.

«El tratamiento fue irregular desde el principio, por demoras burocráticas de la obra social. Desde que se le descubrió la enfermedad, en julio de 2018, empezamos una intensa historia de idas y vueltas. En principio tuvimos problemas para conseguir no solo las medicaciones oncológicas, sino también un catéter, que servía para poder extraer sangre y a su vez hacer el ingreso de las quimios para no abrumarlo con los pinchazos en los brazos», dijo Romagnoli.

«Como IOMA no entregaba el catéter, estuvo haciendo la quimioterapia de manera tradicional durante dos meses, es decir, lo pinchaban todas las semanas para hacer las quimioterapias. Pero llegó un momento en que estaba muy complejo pincharlo para poder hacer sus tratamientos. El catéter lo terminó poniendo el sanatorio privado Güemes para que no sufriera más», enfatizó la madre.

En el spot de campaña, la gobernadora comienza: «Quiero contarte lo que venimos haciendo con el tratamiento y prevención del cáncer en la provincia. Cuando llegamos en el 2015 solamente 2 mil pacientes recibían tratamiento, la mitad porque iban a la Justicia y la provincia pagaba. Y desde hacía meses que no lo recibían», inició Vidal.

Luego, sin escatimar entusiasmo, prosigue. «Hacemos diagnóstico, tratamiento, cuidados paliativos y les garantizamos todos sus medicamentos a los que no tienen cobertura, pero además incluimos el tratamiento del dolor».

«Esto fue hecho por el laboratorio de la provincia que antes no hacía estas drogas, ¿y sabés cuánto nos cuesta? Menos de doscientos pesos», señala Vidal. Y concluye: «A partir de hoy, los más de cuatrocientos profesionales en los ochenta hospitales de la provincia que están capacitados van a poder entregarte este medicamento hecho por la provincia, gratuitamente, si lo necesitás. Y vamos a seguir trabajando para que no quede ni un solo paciente con cáncer en la provincia sin el tratamiento y la medicación que necesita. Te mando un beso».

«Esta mujer ahora tiene el descaro de salir a hacer campaña con este tema. Es una falta de respeto a los pacientes que están con esta patología y encima están padeciendo IOMA», remarcó la mujer. Y continuó: «Las personas que tienen cáncer afiliadas a IOMA están pasando lo mismo que pasó mi hijo. Y a ellos no les importa nada, no les importa si sos un nene o un adulto. Esto es claramente una muestra de que si implementaran políticas de salud como corresponde, esto a mi hijo no le hubiera pasado ni a muchas otras personas, como la docente Gabriela Ciuffarella, que también murió por leucemia, el año pasado».

Una vez comenzado el tratamiento, no cesaron las dificultades de Mirna y su hijo para acceder a las medicaciones y tratamientos. Las primeras quimioterapias las proveyó el Sanatorio Güemes de Lomas de Zamora porque los requisitos del trámite de solicitud de IOMA tuvieron unos tiempos prolongados que el cuerpo de Mariano no soportaba.

«Había una medicación que no se encontraba en el mercado y que demoró casi veinte días en aparecer. Él necesitaba un combo de diez drogas y nunca me mandaban el pack completo, lo hacían salteado», resaltó Romagnoli.

«Las últimas quimioterapias fueron el 31 de diciembre de 2018. En enero tenía que hacerse las siguientes y le negaron las medicaciones. Me pidieron que presente otra vez la historia clínica, que llevó un mes y medio. En ese tiempo tuvo una recaída y falleció el 3 de marzo». La medicación llegó el 8 de marzo, cinco días tarde.