La Municipalidad de La Plata, junto a fuerzas policiales bonaerenses, volvió a desplegar desde la mañana del martes un amplio operativo en el centro de la ciudad para erradicar la venta callejera. Fueron dos días hostiles y con detenciones contra vendedores. La medida, enmarcada en la política de mano dura del gobierno de Cambiemos a nivel nacional como principal eje de su campaña, afecta a cientos de vendedores y manteros, quienes, en plena crisis económica, laboral y social, dependen de esta actividad informal como principal ingreso.

Uno de estos casos es el de Jorge Contardi, de 57 años, quien vende fruta en el centro de La Plata desde los diecisiete años, el último tiempo en 8 y 45, para mantener como jefe de hogar a su mujer y nietos niños.

«Hemos tenido gobiernos con los que tuvimos problemas, pero siempre de una manera u otra pudimos trabajar. Con este gobierno, desde hace tres años no te dejan laburar. En noviembre de 2017 nos levantaron a todos con un fuerte operativo en 7 y 50, donde también hubo agresiones. Y de ahí en más fue un caos poder trabajar», dijo a Contexto.

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A lo largo de su gestión, Julio Garro se encarnizó con la venta callejera. Primero los operativos fueron esporádicos y luego se fueron volviendo más recurrentes y agresivos, tanto con los feriantes de Plaza San Martín como con los vendedores de ropa, bijouterie y frutas de las veredas. Ahora son sistemáticos, con fuerte presencia policial y de agentes comunales cada mañana, quienes a base de violentas detenciones sembraron el temor de estos vendedores a instalarse en la vía pública.

Contardi detalla el inicio del actual estado de persecución. «Un mes y medio atrás estaba en 8 y 45 y vinieron a decirme que había denuncias contra mí, cuando en esa zona los comerciantes me dejan la llave de los locales cuando cambian de personal, a ese nivel de confianza. Me dijeron que me corra unos metros y al otro día me volvieron a levantar. En total me levantaron tres veces. De ahí en más redujeron el horario de venta y ahora no te dejan estar», explicó.

«Lo que hace este gobierno es muy cruel, porque está difícil. Tengo familia y hace tres días que no podemos armar. Necesitamos alimentos y remedios. Otros vendedores están enviando a sus hijos a comer a los comedores al mediodía por primera vez porque no les alcanza la guita, y les dan de comer a la noche para que puedan dormir».

«Lo que hace este gobierno es muy cruel, porque está difícil. Tengo familia y hace tres días que no podemos armar. Necesitamos alimentos y remedios»

Pero no es solo la imposibilidad de estar en la vía pública. «La policía es la que provoca y busca el enfrentamiento, y llevamos la de perder porque te dan palo y te llevan preso, que era lo que no pasaba con otros gobiernos. Este gobierno tira para que le den palo al trabajador antes que el trabajador genere dinero», explica.

«Acá no hay ‘plan b’ –prosiguió–. Jamás nos llamaron desde la Municipalidad. Le llevamos una propuesta para armar el escaparate, la lona, la balanza, pagar el canon y tener una libreta sanitaria, aportar al municipio ya que ocupamos un espacio de vereda y para poder estar legal. Nos dieron un expediente para seguir por internet que nunca prosperó».

De acá en adelante, piensa vender algún otro tipo de producto a conocidos del centro, aunque advierte que los agentes municipales «últimamente no dejan caminar ni a los cafeteros».

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