Falta de zanjeo y mantenimiento, enormes pastizales y barro son algunos de los problemas que padece la comunidad vecinal del barrio platense Gigante del Oeste, que demanda respuestas ante el deterioro de calles y veredas, donde los enormes pozos y el barro generado a falta de asfalto han convertido la zona en un caos a la hora de circular.

«Nos destruyen los autos y cuando llueve es imposible de pasar, y tenemos que auxiliar a los vecinos. La gente que vive en la zona de 52, que es la última calle del barrio, vive luchando contra pastizales, barro, autos que se quedan. Las calles internas del barrio tienen una situación prácticamente igual», detalló Silvina, vecina de 49 y 175.

En diálogo con Contexto, la residente explicó que se trata de un barrio en plena conformación, con apenas trescientas familias que lograron instalarse y otras cien que se espera lleguen en lo subsiguiente. La necesidad de obras en la zona es primordial, ya que, según señalaron, «la mayoría de las familias son gente joven, hay muchos chicos que necesitan transitar cómodamente».

Hasta hace poco, el Gigante del Oeste debía lidiar con la falta de semáforos, hecho que provocó una seguidilla de accidentes viales. La comunidad pide que se mejore el estado de las calles y, además, el ingreso de una línea de colectivo a la zona de 173 hasta 52, debido al riesgo de transitar a pie frente a inclemencias climáticas y ante los casos de inseguridad.

«Necesitamos que la Comuna arregle las calles. No entra el micro, hay que salir del barrio caminando hasta 173, que es la única asfaltada»

«Necesitamos que la Comuna arregle las calles. No entra el micro, hay que salir del barrio caminando hasta 173, que es la única asfaltada, y de ahí hasta 44. Los días que llueve, hace frío y hay viento se complica muchísimo. El que está en auto incluso corre el riesgo de quedar encajado», agregó la vecina.

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Nacido de la mano del PRO.CRE.AR., el Gigante del Oeste tiene muy poco tiempo de existencia. En los terrenos ubicados entre 47, 52, 173 y 177 se calcula la residencia de unas cuatrocientas familias, que suelen encontrarse con diferentes dificultades como las calles anegadas, la falta de luminaria y de mantenimiento.