Por Rocío Cereijo y Roberto Álvarez Mur

Vecinos de Sicardi, Villa Garibaldi, Arana e Ignacio Correas se manifestaron el domingo en 637 y 136, donde la empresa del servicio eléctrico EDELAP instaló generadores para paliar la explosión de un transformador. Denunciaron que por la baja tensión que padecen (los picos más altos que reciben son de 90 voltios) se les han quemado electrodomésticos y bombas de agua.

El jueves pasado, en el marco de una tormenta eléctrica, se registró un estallido en un transformador en Arana que abastecía a esta localidad y a Sicardi, Villa Garibaldi y parte de Altos de San Lorenzo y Los Hornos. El plan de contingencia aplicado por la empresa fue la implementación de generadores de energía eléctrica que, según informaron los vecinos, resultan insuficientes para abastecer estos barrios de la zona sur platense.

Victoria Mendieta, integrante de Sikardi Florece y del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS), le dijo a Contexto: «El problema es histórico; pero el agravante para nosotros es que somos electrointensivos: dependemos de la luz para subsistir con todo lo demás. Dependemos de la luz porque tenemos bombas eléctricas para tener agua, y también para calefaccionarnos en invierno».

Mendieta: «Nosotros somos electrointensivos: Dependemos de la luz porque tenemos bombas eléctricas para tener agua, y también para calefaccionarnos en invierno».

En este sentido, Mendieta resaltó que la problemática se agravó durante las últimas noches, momento con mayor presencia de vecinos en los barrios donde «es tanto el consumo que no da abasto porque EDELAP no ha invertido lo suficiente». En relación con la medida dispuesta por la empresa para paliar la rotura del transformador, la vecina afirmó que la tensión que llega a los hogares se encuentra por debajo de los 220 voltios: «Algunos tienen medidores de tensión y mostraron que llegaba solo a los 65 voltios».

«Con la instalación del generador se obtuvieron un par de horas de electricidad estable, con la que se podría lavar ropa, calentar agua para la higiene y demás, pero la constante es la semioscuridad, el frío y el racionamiento del uso del agua, entre otros problemas. Ni hablar de las implicancias de quienes conservan alimentos o medicación en los freezers», agregó Carlos –que pidió mantener su apellido en reserva–, que también padeció la falta de rendimiento de los generadores.

Por eso, desde el domingo 14 se empezó a organizar un reclamo en el barrio para exigir la solución del problema. Medio centenar de vecinos se presentó en el sitio del generador para hablar con responsables y tener certezas de cuánto iba a extenderse esa situación. «No había responsables, solo tres operarios que explicaron sin vueltas que ‘Esto iba para largo’», agregó el vecino. En ese momento, los operarios confirmaron a la comunidad que «cada barrio debería pedir su generador propio» y solo de esa manera podría alcanzarse el abastecimiento necesario.

«Encima del brutal tarifazo, estamos perdiendo nuestros bienes. Además de todo el sacrificio que el gobierno nos pide que hagamos, pagando facturas de seis mil o siete mil pesos mensuales, estamos perdiendo bienes que con tanto sacrificio nos costó tener», destacó Mendieta. Además, comparó la situación que atraviesan en la zona sur de la ciudad con la que padecieron en la zona norte hace algunos días.

«Además de todo el sacrificio que el gobierno nos pide que hagamos, pagando facturas de seis mil o siete mil pesos mensuales, estamos perdiendo bienes que con tanto sacrificio nos costó tener»

En relación con este punto, dijo que para ellos «los cortes prolongados son moneda corriente. Estamos acostumbrados a sufrir esto. El agravante acá es la invisibilidad». Asimismo, remarcó que se organizarán para recibir el mismo tratamiento y que pedirán condonación de las deudas. «Acá las inversiones no llegan y lo que estamos pagando es demasiado. El sur no existe para Garro. Las multas que se les ha aplicado a EDELAP por zona norte son un chiste», agregó Mendieta.

«El transformador que explotó es chino y nadie en Argentina puede repararlo. Y si fuera pedido uno nuevo para instalarlo en reemplazo del anterior, se tardaría seis meses en lograrlo. Los vecinos irán debatiendo qué hacer día a día, pero en principio son bienvenidos los apoyos, la ayuda para visibilizar el problema y la solidaridad para que EDELAP, el Municipio y quien corresponda nos den una solución», agregaron desde el sector vecinal.