Tras la amenaza del gobierno, a mediados de mayo, de cerrar de manera definitiva la moratoria de jubilación –conocida como «jubilación de amas de casa»–, el oficialismo anunció que la ANSES postergará la fecha de culminación del beneficio por tres años. Si bien la medida fue lanzada con entusiasmo proselitista por el gobierno, las limitaciones vigentes esconden una «trampa» que, a futuro, complicará aún más el acceso a la jubilación.

Lo que la oposición sostiene es que, de no modificarse la fecha de corte en que inicia la medida –estipulada en 2003–, la cantidad de años de por medio volverá insostenible la cantidad de aportes pendientes a financiar.

El problema reside en que, al postergarse la fecha de prórroga pero no la de corte, aquella mujer que esté en edad jubilatoria en 2022 deberá sumar más años para acreditar aportes.

Se calcula que una mujer que comenzó a trabajar en 1977 y en 2003 aun no completaba sus aportes debía acreditar al menos cuatro años de aportes efectivos (esto es resultado de que entre 1977 y 2003 pasaron veintiséis años y para jubilarse se requieren treinta de aporte, de ahí los cuatro años restantes). Con la nueva postergación, pero sin correr el corte en 2003, alguien que empezó a trabajar en 1980 y cumpla sesenta años en 2022 tendrá que acreditar siete años de aportes.

«Si bien afortunadamente el gobierno ha decidido prorrogar nuevamente la moratoria para las mujeres de más de sesenta, ha mantenido la misma fecha hasta la cual se pueden regularizar los aportes. La desventaja es que al no modificarse la fecha hasta la cual se pueden regularizar dichos aportes, todos los años deberán tener un año más de aportes para poder acceder al beneficio. Es decir, hoy se necesitan cuatro años, y para 2022 se requerirán siete años de aportes para que puedan acceder al beneficio jubilatorio», remarcó a Contexto Silvia Ballesteros, abogada previsional.

Si bien la moratoria es reconocida por su beneficio a las amas de casa, en su momento fue también reconocida para horas. Mediante la mentada reforma conocida como «Reparación Histórica» impulsada por Cambiemos de 2016, a los hombres que no cuenten con la cantidad de aportes requeridos ahora sólo les queda esperar hasta los 65 para acceder a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM).

Cabe recordar que esta moratoria abarca con especial foco a las mujeres que cuenten con entre 60 y 64 años de edad al 23 de julio de 2019 –ahora extendido hasta 2022– y que no alcancen la cantidad de años de aportes previsionales requerida. Luego de una evaluación socioeconómica que se realiza entre la ANSES y la AFIP, se les da la opción de cancelar su deuda en un plan de hasta sesenta cuotas –que se actualizan por el índice de movilidad– para obtener el beneficio jubilatorio.

«Esta moratoria hizo que nos sintiéramos dignas como amas de casa. Dignas del trabajo que hicimos en nuestras casas durante tantos años, criar hijos. Fue una medida benditamente acertada por el gobierno anterior. Además, hay que recordar que en los noventa mucha gente quedó sin trabajo, en la calle, y no tenía la edad para reinsertarse al trabajo. A ellos también los benefició la moratoria», había explicado en su momento Delicia Sensión, referente del Sindicato de Trabajadores Pasivos, primer órgano nacional apuntado a nuclear jubilados y pensionados de manera gremial.