La concentración, encabezada por Marta Ramallo y su familia, acompañadas por organizaciones feministas y de derechos humanos, puso el ojo en el rol de la Justicia, que a casi dos años de su desaparición no ha podido responder qué pasó con Johana ni mucho menos quiénes son los responsables: en veintitrés meses no hubo un solo detenido.

El mes pasado, la madre de Johana confirmó lo que ya era un secreto a voces. A pesar de su pedido de silencio y el de sus abogados, los trascendidos mediáticos ya habían anunciado que los restos humanos encontrados en Palo Blanco (Berisso) coincidían con el ADN de Johana. 

Fue el Laboratorio de Huellas Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) el que se encargó de los estudios tras el pedido del por entonces juez subrogante Ernesto Kreplak a la Corte Suprema de Justicia. Recién ocho meses después, en abril de este año, cuando tomó el caso el magistrado Adolfo Ziulu, se confirmó que los restos pertenecían a Johana.

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«La Justicia es cómplice. A mí me gustaría que ellos me den una explicación sincera y que, por más doloroso que sea lo que me tengan que decir, que me lo digan ya. ¿A quiénes están encubriendo? Hemos hecho todo, todo por vías legales, también hice cosas que no debía, me he metido en lugares donde no me tuve que meter, en Altos de San Lorenzo, en la zona», apuntó Marta Ramallo en diálogo con Contexto.

«He declarado muchas cosas que se saben de la zona. Lo hice porque a mí me sacaron una hija. Sólo me devolvieron una hija despedazada. El Poder Judicial durante veintidós meses me engañó: haciéndome creer que la estaban buscando, que estábamos cerca de unas pistas, que estábamos siguiendo los pasos, que estábamos muy cerca de encontrarla con vida», denunció la madre de Johana.

Tras confirmarse que los restos encontrados en Palo Blanco eran de Johana, no hubo avances concretos en la causa. «Sigue todo muy lentamente. Se encontraron partes del cuerpo de Johana. No nos dieron la posibilidad de tener a mi hija entera y con vida. La despedazaron a Johana y a nosotros también», detalló Marta. 

Marta Ramallo: «yo sé muy bien que los que hicieron esto, los que se ensañaron con la vida de Johana, están en esos treinta expedientes que están en el poder judicial».

«El que hizo eso está en esos expedientes. A mí que no me vengan a pelotudear que están investigando ahora. Yo no quiero pelotudos ni giles en la causa; yo sé muy bien que los que hicieron esto, los que se ensañaron con la vida de Johana, están en esos treinta expedientes que están en el Poder Judicial. Ahora, ¿de quién es el laburo de investigar, de meter en cana? A veintitrés meses estamos, no hay un puto imputado en la causa, no hay ningún detenido en la causa. No nos dan detalles, nos dan lo mismo. Lo único que estoy viendo en la causa es cómo mandaron a mi hija a la morgue judicial metida en una caja», lanzó Marta.

Al igual que durante los meses que Johana estuvo desaparecida, tras conocerse la noticia ningún funcionario se acercó a su familia. En ese sentido, Marta destacó que «ya no quiero el llamado de ellos. Yo los declaro cómplices de la desaparición de Johana y unos proxenetas más de la zona. Johana desapareció en las narices de todos: a cuadras de María Eugenia Vidal, a metros de este Juzgado Federal y por las narices de todos los canas que regentean a nuestras pibas».