Tras la publicación de los datos oficiales sobre desempleo de la semana pasada, la problemática laboral sigue al tope de la agenda política y económica. Ayer, un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) reveló que, en el marco de la crisis económica, en el último año se destruyeron 268.000 puestos de trabajo de la economía formal. Esto representa 22.360 puestos menos por mes, 735 por día o 30 por hora.

El miércoles pasado, el INDEC informó que la tasa de desempleo en el primer trimestre de 2019 llegó al 10,1% de la población económicamente activa, superando las dos cifras después de trece años. «La problemática del empleo ha resurgido en nuestro país, producto del cambio radical en la matriz macroeconómica desde fines de 2015», indica el estudio realizado en base a datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino.

«La mayor parte de los rubros productivos perdieron poder adquisitivo en el último año y medio, destacándose una reducción promedio del 12% en relación a la inflación»

Las reducciones más significativas fueron en la industria (-67.000), comercio (-45.000), transporte y comunicaciones (-18.000) y actividades inmobiliarias y empresarias (-14.000). En este contexto, el sector industrial fue uno de los más perjudicados durante el gobierno de Mauricio Macri. En este lapso fueron «138.000 los puestos laborales perdidos en la rama de industrias manufactureras».

Al analizar la evolución de los despidos por provincia, se registró que hubo caídas en veintiún de las veinticuatro jurisdicciones, a excepción de Neuquén, Catamarca y Santa Cruz.

Desde el Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV examinaron la dinámica del empleo privado registrado, con 161.000 puestos de trabajo menos en la comparativa entre febrero de este año e igual período de 2018. Y ampliando el periodo a diciembre de 2015, la caída del empleo es del 1,7%.

Además de la baja del 2,5% en el «empleo de calidad», la UNDAV registró «una reducción de 2,8% entre los independientes autónomos, y del 5,5% entre los monotributistas». Y agregó que «solo repuntan las y los trabajadores de casas particulares, con una suba de 2,4%, en el marco del proceso de regularización iniciado en 2013».

También subraya como ejes de este panorama laboral el «deterioro salarial». «La mayor parte de los rubros productivos perdieron poder adquisitivo en el último año y medio, destacándose una reducción promedio del 12% en relación a la inflación, con respecto al promedio salarial real de 2018».

Al indagar entre los «ganadores y perdedores» en el modelo de economía macrista, sostuvo que «los resultados negativos en los sectores intensivos en mano de obra, poco contrastan con una débil creación de empleo en el sector agrícola de apenas 200 puestos laborales, en los últimos 12 meses». Así, puntualiza que por cada empleo nuevo en el sector agrario se destruyeron más de 335 en la industrial.

El avance del empleo precario

Otro informe desfavorable para el gobierno nacional fue el que publicó ayer en Infobae, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), abocado a trazar un panorama sobre el mercado laboral argentino.

Allí apuntan que el 49,3% de la población activa se encuentra ocupada en el sector microinformal de la estructura productiva y, dentro de ese grupo, el 81,7% tiene un empleo de baja calidad, el 75,9% carece de aportes al sistema de seguridad social y en promedio recibe salarios de 10.283 pesos mensuales.

La UCA indicó que en los últimos años aumentó la proporción de ocupados en el sector microinformal, que son aquellos ligados a las actividades laborales autónomas no profesionales o llevadas a cabo en pequeñas unidades productivas de baja productividad, alta rotación y baja o nula vinculación con el mercado formal. El grupo de trabajadores en situación precaria creció del 47,9% en 2017 al 49,3% en 2018.

De acuerdo con el relevamiento, los trabajadores del sector público presentan 2,5 veces más probabilidades de poseer un empleo pleno que los trabajadores del sector privado formal. Esa probabilidad cae al 86% si los trabajadores pertenecen al sector microinformal.

En el plano salarial, indica que, mientras un trabajador que integra el mercado laboral pleno recibió en 2018 un promedio de 24.985 pesos mensuales, el empleado de la economía informal sólo obtuvo 10.283 pesos por mes.

el 49,3% de la población activa se encuentra ocupada en el sector microinformal de la estructura productiva y, dentro de ese grupo, el 81,7% tiene un empleo de baja calidad.

El informe también señaló que el 52,5% de los trabajadores del sector microinformal tiene trabajos de cuentapropistas; el 20,3% tiene un trabajo en relación de dependencia pero sin recibir aportes, y un 14,9% pasó por empleos temporales.

Por último, un dato que grafica el deterioro laboral de la clase media: en 2017 había un 13% con empleos no registrados, mientras que en 2018 ese fragmento de trabajadores creció al 17,3%.