Por Pablo Pellegrino

En los primeros cinco meses del año, la inflación se encuentra a sólo 3,8 puntos de distancia de la proyección del 23% que había hecho el gobierno para todo el año. Con el 3,1% que registró en mayo, el Índice de Precios al Consumidor acumula en lo que va del año 19,2 puntos porcentuales, y, contra el mes de mayo de 2018, la cifra es la más alta desde 1991: 57,3%.

En términos interanuales, el podio de mayores aumentos lo siguen ostentando los rubros de Transporte (70,6%) y Alimentos y Bebidas no alcohólicas (64,9%), mientras que en la medición mensual los precios tuvieron su mayor alza en el rubro Salud, con un 5,1% impulsado por los aumentos en las prepagas y los medicamentos.

Asimismo, analizados por regiones, los aumentos se hacen más notorios en el NEA, NOA y Cuyo, donde tanto la cifra anualizada como el registro de los primeros cinco meses de 2019 supera el promedio general.

Los otros ítems que acompañaron la suba de salud fueron los de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (4%), Transporte (3,5%), Prendas de vestir y calzado (3,4%) y Educación (3,3%).

A pesar de los registros récord, desde el mes de abril el oficialismo celebra la «desaceleración» de precios. En ese sentido, al igual que en el caso anterior, la voz oficial fue la del presidente del Banco Central, Guido Sandleris, que destacó que «la inflación volvió a bajar en mayo» y añadió que «va a seguir bajando porque finalmente, después de mucho tiempo, están dadas las condiciones macroeconómicas para que esto suceda».

En la misma línea, resaltó la importancia de la política monetaria contractiva del BCRA y aseguró: «Tasas altas de interés implican costos para muchos sectores en el corto plazo. Sin embargo, en el contexto actual, la alternativa es aún más costosa. Esta política monetaria nos protege de la incertidumbre, interna y externa, y traerá beneficios para el conjunto de la sociedad que perdurarán en el tiempo».

Sin embargo, al «éxito» de la política monetaria que destacó Sandleris, que sigue teniendo la tasa más alta del mundo, resta añadir los componentes más importantes. En este sentido, cabe recordar que luego de la abrupta suba que registró en marzo la inflación (4,7%) y con el calendario electoral mediante, el Fondo Monetario Internacional le permitió a las autoridades argentinas realizar modificaciones al plan que habían trazado en conjunto para que el BCRA pueda volver a intervenir discrecionalmente en el mercado cambiario para evitar saltos en el dólar.

Al mismo tiempo, y con fecha de vencimiento al cierre de las elecciones, el gobierno anunció un paquete de medidas para paliar la crisis, entre las que está la postergación de los tarifazos, una de las principales incidencias en el IPC durante la Administración de Cambiemos.