Por Pablo Pellegrino

«Reivindicamos la línea histórica del periodismo argentino, reivindicamos a los 172 compañeros desaparecidos durante el terrorismo de Estado, reivindicamos a Rodolfo Walsh; esa es nuestra visión de lo que debe ser el periodismo y estamos lejísimos de poder ejercer el oficio de esa manera en la situación que atravesamos», resumió en diálogo con Contexto el secretario general del Sindicato de Prensa Bonaerense (SiPreBa), Fernando Dondero, en el marco de la ¿celebración? del Día del Periodista.

El 7 de junio se conmemora el nacimiento de La Gaceta de Buenos Ayres, el primer periódico nacional fundado por Mariano Moreno en 1810. Sin embargo, 209 años después de la fundación de aquel medio orientado a difundir ideas y noticias de los revolucionarios independentistas, poco tiene de feliz la conmemoración en un contexto de severa crisis económica, precarización laboral, cierre de medios, despidos y explícita censura.

De acuerdo con un informe que difundió el SiPreBa el jueves, sólo en Capital Federal se perdieron desde el inicio del gobierno de Mauricio Macri al menos 3.127 puestos de trabajo registrados, y la cifra asciende a más de 4.500 empleos en todo el país.

En Capital Federal se perdieron, desde el inicio del gobierno de Mauricio Macri, al menos 3.127 puestos de trabajo registrados. En todo el país son más de 4.500 empleos.

«Los empresarios aprovechan la situación crítica para precarizar periodistas bajo la figura de ‘colaboradores’ y free lance. Es así que violan el Estatuto del Periodista Profesional, con la complicidad del Estado: por acción u omisión de la Secretaría de Trabajo, de la Secretaría de Medios Públicos encabezada por Hernán Lombardi, del ENaCom o de la Jefatura de Gabinete, según el caso», advirtieron en el comunicado.

De acuerdo con los datos relevados por ese sindicato, los trabajadores del sector perdieron un 41,6% de poder adquisitivo de sus salarios en las últimas cuatro paritarias.

Pero, incluso más allá de los problemas laborales, el periodismo libre y organizado ha sido blanco de sucesivos ataques por parte de un gobierno que sistemáticamente ha apostado a la concentración mediática. Los despidos masivos en medios públicos, el cierre de empresas y la asfixia a medios comunitarios se tradujo en masivas movilizaciones y jornadas de protesta en las que decenas de colegas fueron brutalmente reprimidos y/o acosados judicialmente.

«Estamos en el peor momento desde la vuelta de la democracia y lo venimos corroborando año a año, tuvimos una profundización desde el año pasado fruto de todo lo que pasó en los medios públicos, como lo que pasó con Télam, Radio Nacional y la Televisión Pública», sintetizó Dondero, y sostuvo que en estos años las decisiones del gobierno fueron complementarias a la visión de las empresas.

Dondero: «Estamos en el peor momento desde la vuelta de la democracia. tuvimos una profundización desde el año pasado fruto de todo lo que pasó en los medios públicos, como lo que pasó con Télam, Radio Nacional y la Televisión Pública».

«A ellos sólo les interesan los medios hegemónicos, la mayor parte de la pauta va para ellos, a los medios comunitarios, alternativos y populares no les aplican artículos de la ley de medios que no fueron derogados y no tienen ningún tipo de apoyo del Estado, la Secretaría de Trabajo no resuelve ningún tipo de problema de los trabajadores y lo mismo pasa en el Enacom con las radios», afirmó.

«Hay una serie de políticas que apuntan a lo mismo: que haya cada vez menos medios y menos voces, y las patronales se aprovechan de ese beneficio», concluyó el secretario general de SiPreBa.

Uno de los máximos agravantes que tuvo la delicada situación del sector fueron los despidos masivos implementados por el titular del Sistema Federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi. Uno de los casos más paradigmáticos es el vaciamiento de la agencia de noticias Télam, de la que fueron cesanteados más de 350 periodistas, reporteros gráficos y corresponsales del interior del país. Una de las despedidas, que aún no logró ser reincorporada, Bernarda Tinetti, analizó la situación de la Agencia y de los trabajadores desde aquel día de 2018 que grafica con el recuerdo del partido que disputaron Argentina y Nigeria en el Mundial de Rusia.

«Desde que llegaron los primeros telegramas hubo una unidad entre los que fuimos despedidos y los que no en plena conciencia de que acá se estaba jugando muchísimo más que el despido de trabajadores y que lo que íbamos a defender era la soberanía informativa, el federalismo, la libertad de expresión y la posibilidad de que la información veraz y chequeada sea la que circule», dijo a Contexto.

Tinetti: «En Telam se estaba jugando muchísimo más que el despido de trabajadores y que lo que íbamos a defender era la soberanía informativa, el federalismo, la libertad de expresión y la posibilidad de que la información veraz y chequeada sea la que circule».

Según Tinetti, fue esa unidad y la paralización total del trabajo en Télam durante meses la que permitió profundizar el reclamo y obtener medidas favorable en la Justicia en pos de ser reincorporados. Sin embargo, recuerda, «empezaron los aprietes concretos a los jueces del fuero laboral de CABA» y la situación empeoró.

Actualmente, muchos de ellos (no es el caso de ella) fueron reincorporados hasta que se resuelva definitivamente el conflicto en la Justicia. Los que quedaron fuera de las reincorporaciones continúan con la lucha y en este momento hay un acampe en las inmediaciones del fuero laboral de la Ciudad de Buenos Aires para visibilizar y profundizar el reclamo.

«Esa cantidad de despidos significa medios cerrados o disminuidos, significa precarización laboral para los que quedan, pero también menos voces, censura y notas como las de este miércoles, donde legitiman al gobierno británico en Malvinas», definió la periodista.