«En el principio fue el verbo […] y el verbo se hizo carne». La palabra es creadora, es la que ordena, habilita y pone límites al accionar de los miembros de una sociedad. Los discursos del poder político (al igual que los del poder mediático, judicial y otros) tienen, sin dudas, un rol fundamental en la creación de un clima de época. No es casual que, en el marco de un discurso discriminador, xenófobo, racista y machista lanzado desde la propia Casa Blanca, en diversas ciudades de Estados Unidos hayan aumentado los ataques contra personas trans. Entre 2017 y principios de 2019 fueron asesinadas sesenta y dos mujeres trans, la mayoría de ellas negras.

Desde la llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos, los derechos de las personas trans se han visto reducidos significativamente. Al igual que en el plano internacional, el discurso de Trump respecto de la comunidad trans ha sido marcadamente retrógrado.

A fines de mayo de 2019, el Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos propuso revertir la normativa que garantiza a las personas trans la protección contra la discriminación en la atención médica, normativa que había sido aprobada en 2016 como parte del plan de salud implementado por el entonces presidente Barack Obama.

Poco tiempo antes de anunciar esta medida, que además pone en riesgo el acceso de las personas trans a todo el sistema de salud, el gobierno de Donald Trump anunció, también, un plan para permitir que aquellos que aceptan a las personas sin hogar puedan rechazar a las trans.

«durante 2017 fueron asesinadas veintinueve personas trans, en 2018 los crímenes llegaron a veintiocho y en lo que va de 2019 la cifra ya llega a cinco, sumando un total de sesenta y dos asesinatos en dos años y medio»

Esto se suma a la decisión del mandatario norteamericano de prohibir que personas trans sean parte del Ejército norteamericano. Al momento de tomar esa decisión (junio de 2017), comunicó en la red social Twitter: «Tras consultas con mis generales y expertos militares, dense por informados de que el gobierno de Estados Unidos no aceptará y no permitirá a las personas transgénero desempeñar ninguna función en las Fuerzas Armadas estadounidenses».

En el marco de ese clima creado desde la Casa Blanca, los asesinatos de personas trans aumentaron exponencialmente.

Según registros de diversas entidades de derechos humanos y de género, durante 2017 fueron asesinadas veintinueve personas trans, en 2018 los crímenes llegaron a veintiocho y en lo que va de 2019 la cifra ya llega a cinco, sumando un total de sesenta y dos asesinatos en dos años y medio.

Todos los crímenes fueron violentos y en la mayoría de los casos las víctimas, además de trans, eran negras. La mayoría de los crímenes fueron con armas de fuego o puñales, pero también hubo dos casos en que las casas de dos víctimas fueron incendiadas mientras ellas se encontraban dentro, lo que refleja el nivel de odio desatado detrás de estos hechos.

Mientras el poder político y algunos medios de comunicación continúen con un discurso discriminador, el clima de época seguirá favoreciendo el accionar de los violentos.