En medio de un escenario de crecimiento de la pobreza por el encarecimiento sostenido de los bienes más necesarios, como alimentos y medicamentos, el Frente Barrial de la CTA de los Trabajadores se movilizó este mediodía desde Plaza Constitución al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para reclamar al gobierno mayores cupos en los comedores escolares y comunitarios, y mejoras en los salarios de los programas de trabajo, que se mantienen en 6.000 pesos desde 2015.

«El eje de la movilización es el hambre. Está muy espesa la situación en el Conurbano, pero también en las ciudades»

Ante la falta de políticas sociales y de empleo por parte del gobierno nacional y el provincial de Cambiemos, desde las 10:30 de la mañana una veintena de organizaciones sociales y territoriales caminaron por la Avenida 9 de Julio bajo la consigna “Marcha de las ollas vacías”. La convocatoria se da en medio de un cuadro de agravamiento de las condiciones para los sectores trabajadores informales y excluidos por el desplome del mercado interno que generaron las políticas económicas de ajuste de la gestión de Mauricio Macri.

“El eje de la movilización es el hambre. Está muy espesa la situación en el Conurbano, pero también en las ciudades. La desocupación y el hambre forman un cuadro muy grave. El hambre no puede esperar hasta las elecciones de octubre, dentro de 209 días, porque implican 209 comidas que faltan”, afirmó en diálogo con Contexto Juan Vitta, referente del Frente.

«Funcionarios de segundo y tercer orden levantan el teléfono pero sin soluciones en la mano»

“Invitamos a cualquier funcionario a que arme una canasta de alimentos con 6.000 pesos.” Vitta ejemplificó con el caso del distrito de Florencio Varela, donde los cupos de comedores son los mismos que en 2015. “Según un relevamiento del Consejo Escolar, faltan 22.600 cupos en los comedores porque creció la demanda y no los cupos”, cuestionó.

“El reclamo de mercadería es cada vez mayor, porque cada vez es mayor la gente que lo necesita”, agregó el dirigente social. Y en relación con el diálogo con el gobierno, concluyó: “Funcionarios de segundo y tercer orden levantan el teléfono pero sin soluciones en la mano. Te atienden, pero en realidad están más preocupados por levantar la marcha que por darnos respuestas.”