El pasado 9 de abril llegaron al país los 10.835 millones de dólares correspondientes al cuarto desembolso comprometido por el Fondo Monetario Internacional en el acuerdo stand by que firmó la Argentina por 57.100 millones.

Aquel día las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) llegaron al récord de 77.478 millones de dólares, y este lunes se registraron 67.697 millones. Es decir que en un mes se perdieron casi 9.700 millones de dólares, que equivalen al 89,3% del millonario ingreso. 

Gran parte de ese número fue utilizado, como estaba previsto, para el pago de vencimientos de deuda y letras del Tesoro. También señalan que parte de la merma fue la variación del yen chino frente al dólar, ya que gran parte de las reservas corresponden al swap con el país asiático.

La preocupación por el ritmo en que bajan las reservas, que siguen siendo altas, se da por el contexto electoral y las posibilidades de que se reactive la corrida cambiaria, tal como sucedió semanas atrás y que derivó en una modificación del esquema cambiario por parte de la entidad monetaria que volvió a intervenir en el mercado.

Cabe recordar que, luego de la fallida experiencia de intervenir en el mercado cambiario para combatir las abruptas subas del dólar, que le valió la renuncia a Luis Caputo luego de dilapidar casi 15.000 millones en tres meses, el BCRA y el FMI definieron la política de bandas cambiarias que establecían un piso y un techo de libre flotación de la divisa y, si se mantenía en ese margen, la entidad no podía intervenir con ventas o compras.

Pero el pasado 29 de abril, con la venia del FMI, el organismo conducido por Guido Sandleris cambió nuevamente la estrategia. Semanas antes el dólar había vuelto a subir fuerte y, con el potencial impacto que tendría en un año electoral, el gobierno decidió darle nuevamente la potestad de intervenir en el mercado de cambios al BCRA, aun cuando la cotización se ubicara por debajo del “techo” de los 51 pesos.

En ese marco, la posibilidad de domar una eventual corrida cambiaria con las reservas cayendo comenzó a ser un interrogante luego del anuncio de intervención “discrecional”.

Sucede que, a pesar de que frente a la serie histórica las reservas siguen siendo altas, no todas son de libre disponibilidad, sino que en su mayoría fueron adquiridas por el gobierno de Mauricio Macri a través del endeudamiento externo.

Si a los casi 68 mil millones de dólares que tiene el Central se le restan los que corresponden al préstamo del Fondo Monetario Internacional, al intercambio de divisas (swap) con China, los préstamos del Banco Internacional de Basilea y los depósitos en dólares del público (que se contabilizan como reservas), el BCRA dispone, en cualquier escenario, de menos de 15.000 millones.

Para la consultora Macroview, por ejemplo, del economista Carlos Melconian, exdirector del Banco Nación en la gestión Macri, son 15.100 millones de dólares los que tiene la autoridad monetaria. Otros análisis menos optimistas sostienen que el BCRA no tiene ni un solo dólar que no esté comprometido con algún tipo de acreedor.

En una entrevista que dio a Contexto el mismo día en que el BCRA cambió la política cambiaria y estableció la intervención discrecional sobre el mercado de cambios, el economista y exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno, había dicho que la medida anunciada era “una tontería” porque “si ves las reservas que tiene, 38.000 millones de dólares son deuda al Fondo Monetario Internacional; 12.000 millones son encajes de los propios particulares que depositaron dólares al sistema financiero; por lo menos 8.000 millones tenés que tener en caja para las importaciones; y casi 20.000 millones son del swap con los chinos”. En ese sentido, a diferencia del cálculo que hizo la consultora de Melconian, el economista sostuvo que, directamente, el saldo es negativo.

Cabe recordar también que en esa oportunidad el exsecretario de Comercio denunció penalmente al directorio y a los integrantes del Comité de Política Monetaria del Banco Central por administración fraudulenta y traición a la patria por la modificación en el esquema cambiario. “Estas modificaciones violentan la ley, porque de ninguna manera el Banco Central puede generar una política donde dilapide sus activos”, había explicado.