Por Pablo Pellegrino

A pesar del mal clima en la ciudad de Buenos Aires, una imponente marea humana asistió a La Rural de Palermo para presenciar la presentación del libro Sinceramente, de Cristina Fernández de Kirchner. La expresidenta fue recibida por la multitud que, tanto dentro del predio como en la avenida Sarmiento donde también se habían instalado pantallas gigantes, pedía por su vuelta a la Casa Rosada.

Sin embargo, el “Cristina presidenta” que repitieron en varias oportunidades no tuvo respuesta: la exmandataria se limitó a hablar sobre el “fenómeno editorial inédito e inusitado”, como bautizó al libro el director para Argentina de la editorial Penguin Random House, Juan Boido, que precedió en la palabra a CFK.

Similar fue la bienvenida que le dio la presidenta de la Fundación El Libro, que organiza el evento, María Teresa Carbano, quien agradeció que sea en el marco de la Feria la presentación de “este verdadero suceso editorial que contrasta con la difícil situación que atraviesa nuestro sector”.

“El libro es algo que fue ocurriendo porque yo lo empecé a escribir en abril del año pasado y recién en diciembre tomé la decisión de que tenía que presentarlo hoy, 9 de mayo”, contó al comienzo de su discurso, no sin antes agradecerle al exjefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner, Alberto Fernández, que fue el que la motivó a escribir.

La fecha que decidió en diciembre pasado tampoco fue un dato menor: el mismo 9 de mayo pero de 1975 fue el casamiento de los expresidentes en la ciudad de La Plata.

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La intención de Cristina era escribir una dedicatoria en el libro a su compañero, pero no llegó a tiempo con la editorial, y el homenaje fue la fecha elegida. “Se lo dedico a él, no como político, ni presidente ni estadista, sino como mi compañero, al Néstor hombre, padre de nuestros hijos.”

La sala Jorge Luis Borges, la de mayor capacidad de la feria, estaba colmada de invitados entre los que se destacaron figuras importantes de la oposición, exmiembros de su gabinete durante sus dos mandatos y los de su esposo; referentes de organismos de derechos humanos; dirigentes sociales y sindicales; actores, actrices y figuras destacadas de la cultura, periodistas, entre otros.

La exmandataria manifestó que “lejos de plantear enfrentamientos o peleas, es una interpelación a todos: a las dirigencias políticas, sociales, sindicales, culturales, empresariales; es una interpelación también a la sociedad”.

CFK: “lejos de plantear enfrentamientos o peleas, es una interpelación a todos: a las dirigencias políticas, sociales, sindicales, culturales, empresariales; es una interpelación también a la sociedad”.

Luego de repasar algunos sucesos y sobre todo tiempos de crisis que la Argentina vivió, sostuvo que “muchas veces nos quieren presentar la realidad o la historia como hechos inconexos y como si ninguno tuviera que ver con el otro, y como si las cosas sucedieran como sucede una tormenta”, y agregó que “es cierto que la meteorología reconoce estos patrones de imprevisión, pero lo cierto es que la política y la economía no tienen esos patrones de imprevisión: reconoce en decisiones y conductas que, ojo, no son únicamente dirigenciales”.

“Estamos en un momento muy especial de nuestra historia en el que es necesario aportar este tipo de debates y discusiones”, dijo CFK, y añadió que “creo, sinceramente, que es el aporte que puedo dar para que entre todos los argentinos podamos, en serio, construir algo diferente, diferente a todo, porque lo que para unos puede ser disconformidad con lo ideológico, para muchos argentinos y argentinas es el sobrevivir todos los días, y lo digo en términos literales, no literarios”.

En esa misma línea, completó: “Por supuesto que nadie en épocas de discursos de unidad, de grandes acuerdos entre sectores políticos, sindicales, religiosos, nadie puede estar en desacuerdo con estos enunciados, pero permítanme decirles que va a ser necesario algo más: un contrato social de todos los argentinos y argentinas con metas verificables, cuantificables, exigibles”.

CFK: «sinceramente, si querían acariciarme el alma lo han hecho. Quiero agradecerles a todos los que me han acariciado el alma, porque lo han logrado con creces”.

La exmandataria recordó el Pacto Social del tercer gobierno de Juan Domingo Perón y resaltó la figura de José Bel Gelbard, “el último gran dirigente empresarial”, según sus palabras. Dijo que, ante la especulación y el ataque al programa económico pactado con industriales y sindicatos, el entonces presidente amenazó con renunciar y por eso el pueblo se movilizó el 12 de junio de 1973. “Aun con la magnitud, el volumen y la envergadura de un Perón, un Bel Gelbard, pasaban estas cosas, por eso digo que es necesario un contrato social de los argentinos y argentinas”, reforzó.

En la presentación, que duró cerca de cuarenta minutos, Cristina también se refirió al éxito que tuvo el libro apenas salió a la venta, y recordó una charla con Juan Boido, de la editorial, en la que le manifestaron que 20 o 30 mil ejemplares sería un éxito. “Estábamos hablando con una escritora novel, no le podíamos decir que si no eran 300 mil ejemplares era un fracaso”, bromeó el director de Penguin Random House.

“La verdad es que sinceramente, si querían acariciarme el alma lo han hecho. Quiero agradecerles a todos los que me han acariciado el alma, porque lo han logrado con creces”, concluyó Cristina, que luego pasó por los otros puntos del predio a saludar y agradecer a la multitud que la acompañó y que la despidió cantando “Sinceramente les copamos La Rural”.