Por Ramiro García Morete

“Lloraste, reíste, hoy ya no sos vos/ Ganaste, perdiste… ¡odio esta canción!” Nunca fue fácil. O quizá sí cuando era un juego heredado de su padre Horacio, quien al hacer la colimba dibujó un diapasón en un cuaderno y aprendió hasta conseguir su propia guitarra. Muchos años después compartirían banda en Ayer y Hoy, conformada por familiares y amigos. Pero una década atrás el pequeño Gustavo –a quien no le decían Flauta aún– tomó clases, aprendió “Zamba de mi esperanza” y ya a los trece andaba tocando folclore en las peñas de una sociedad de fomento de su barrio, en Temperley. Un par de años intermedios estaría alejado, como de grande, alrededor de 2014, cuando fue padre. Pero en su vida siempre habría canciones… y de rock. Que como ya dijimos nunca fue fácil. Como aquel ensayo de una banda cuyo nombre, al igual que el de su particular líder, obviaremos. Era 2006 y ya había pasado “El Basto” (que luego se llamó) “El Shincal” y donde tocaba canciones propias y covers de Radiohead y Strokes) y algunos de los temas que hoy tocan ya existían. Pero el que parecía estar en otro plano de existencia fue el cantante aquel día que tras unas cuantas ausencias fue poseído literalmente por un gorila. Fueron cinco minutos de extraños comportamientos dentro de la sala. Los azorados ojos de sus compañeros y la extraña argumentación paranormal propiciaron la decisión: “Acá hacemos música, no espiritismo”. Gustavo –quien siempre cantó– tomó el micrófono en las fechas ya programadas en zona sur. El día del debut en Asia, desaparecido local de Adrogué, el “monkeyman” se apersonó para solicitar que no hicieran uso del nombre ni de sus temas. Otra vez poner el cuerpo, canciones nuevas e ideas nuevas. Un nuevo formato de sonido, pensaron. Neowav surgió como respuesta. Como cuando después de un parate sintieron la necesidad de darle rodaje a ese álbum homónimo de 2017 que fusiona rock, pop y electro, con canciones histriónicas y con ciertas miradas oscuras de los vínculos. Como ahora que, ante algunos obstáculos, se abre paso para que paralelamente el Flauta se presente como Flute y piense también un repertorio personal (que está trabajando junto a Nicolás Bastida en producción). Pero a prueba del tiempo y de las perdidas y ganadas Neowav subsiste porque –más allá de la letra inicial– las canciones que uno hizo solo se pueden amar. Y llegado el caso, siempre hay tiempo para otra canción, un nuevo formato de sonido.

“Para pop somos muy rockeros y para rock muy pop”, dice el Flauta y se ríe. “Se fusiona, porque más allá de que no tenemos al tecladista tocando los sintes físicamente, están las pistas. Cuando nos preguntan cuántos instrumentos, decimos que somos cuatro más la compu”. Ante una licencia temporal del guitarrista Hernán Reimondez, la banda (que completan Juan Manuel Sarraisen en batería y Ariel del Valle en bajo) se centra en lanzar un simple con dos canciones que están terminadas pero cuyas voces quizá sean regrabadas. Ganadores de «La Plata Suena» (concurso de bandas que se realizó el año pasado en Rey Lagarto), Neowav tendrá una fecha especial el 6 de septiembre en Los Lobos, donde el show será filmado y grabado. A su vez, este jueves a las 21 hs, Flauta se presentará en Pipistrelo (46 e/ 5 y 6) con un repertorio que incluye temas propios, de la banda y algunos covers junto a Lucía Albo. “Con ella aprendí algunas cosas. Siempre toqué con varones. Porque así se dio. Las mujeres, creo, tienen un modo de ver que es más abierto, menos cargado de prejuicios. Nos nutren un montón. Tenía ganas de que hubiera un punto de vista femenino. Por ahí hay cosas que nosotros no las vemos.”

“Riff, sonido, canción… –piensa respecto a la composición–. Me parece que todo es importante de acuerdo a cómo se use. Siempre y cuando sea pensado. Hay canciones que te piden un buen riff. Es todo, siempre y cuando sea criterioso el uso. La canción está conformada por todo. Es el producto final.”

La coyuntura vuelve a meterse en la charla y al hablar del presente del país responde: “Incertidumbre. Miedo a la vez, aunque creo que no va a pasar que siga por este rumbo y vaya empeorando. Creo que la gente habrá aprendido a votar en este periodo. Y tampoco nos beneficia como músicos. Todo lo que es cultura se apagó fuerte. Por más que pongamos el pecho”.