El 4 de abril, el temporal de viento y lluvia voló parcialmente los techos de los talleres de la Escuela Técnica Nº 5 de Villa Elvira, ubicada en 8 y 76, a la que asisten 980 estudiantes. Ese día no hubo heridos, pero los espacios quedaron inutilizables. Casi un mes después, el gobierno de Julio Garro no hizo las obras, lo cual impide que los alumnos y alumnas puedan cursar allí sus clases prácticas.

La situación empeoró en los últimos días con las lluvias, cuando hubo fuertes filtraciones y mayores roturas en los techos y cielorrasos. Una serie de fotos y videos registran el caos edilicio y la desidia del Estado local para llevar soluciones.

Es que horas, después del temporal, miembros de la Dirección Provincial de Infraestructura del área de Educación de la Municipalidad y del Consejo Escolar se hicieron presentes y se comprometieron con las autoridades a hacerse cargo de la reconstrucción total. El Municipio, a llevar a cabo la obra, y el Consejo Escolar, a reponer los vidrios.

Sin embargo, hasta el momento los únicos avances fueron la limpieza de los pasillos y salones donde había restos de los techos, incluso chapas desparramadas, que hizo la delegación de Villa Elvira el 5 de abril. Pero con las recientes precipitaciones, las instalaciones volvieron a quedar inundadas y no hubo un plan de contingencia para que las clases no tengan interrupciones.

“Con la última tormenta entró agua por todos lados. Tendrían que acelerar las obras. El Municipio es responsable. Dijeron que rápidamente se iban a hacer cargo del problema, pasó un mes y no hay noticias”, dijo a Contexto Juan Manuel Isasi, consejero escolar por el bloque Unidad Ciudadana-PJ, quien sigue de cerca el avance de las obras de escuelas en la zona de Villa Elvira.

“Tenemos miedo de que pase lo mismo que en la Escuela Nº 23, donde entre idas y vueltas tardaron un año en empezar”, añadió. Se refiere a las obras de construcción y refacción tras un incendio que Provincia tardó más de un año en iniciar en esa escuela también de Villa Elvira, lo que generó que los y las estudiantes asistieran a clases en un galpón prestado por el colegio Sagrado Corazón.

“Las autoridades de la escuela están fastidiosas porque el agravante de esto es lo que pasó en 2017, cuando el Fondo Educativo (que depende del Municipio) se propuso arreglar las calderas pero no lo hizo porque la empresa Camuzzi no aprobó que las calderas estén en el subsuelo. Entonces propusieron poner aires acondicionados para calefaccionar. Todavía no pusieron ni uno. Hay procesos que hay que hacer más rápido”, afirmó el consejero, quien estimó que las obras para reconstruir los techos y cielorrasos demandará entre seis y siete millones de pesos.