Tras la venta del edificio donde funciona hace doce años y sin respuestas de las autoridades del Hospital Alejandro Korn, del cual depende, los usuarios y familiares del Centro de Salud Mental Comunitaria Dr. Franco Basaglia viven días de incertidumbre ante el inminente desalojo.

Ubicado en 49 e/ 17 y 18, desde 2007 el Basaglia es un espacio fundamental en la ciudad de La Plata, siendo uno de los pocos bastiones de la salud pública que apuestan a la externación y a la reinsercción en la sociedad de los usuarios, tal como estipula la Ley de Salud Mental.

En ese sentido, por doce años el centro de salud ha sido una alternativa a la manicomialización, apostando a la restitución y el derecho a vivir en comunidad, siendo una instancia de externación del Korn, con equipos interdisplinarios que brindan diariamente apoyo y asistencia a los usuarios, que sin este espacio ven un futuro incierto.

“Los usuarios no pueden quedar sin lugar, sin ese Norte”, explicó a Contexto Pupi Barón, madre de uno de los que han encontrado en el centro de salud una forma de realizar una vida por fuera del encierro.

Barón: “Por casi doce años ha sido hogar y escuela para una generación. ha sentado las bases para pensar la Salud Mental en nuestra región en el paradigma de los Derechos Humanos”.

Por otro lado, el Basaglia es emblema en todo el país por su forma de trabajo, habiendo forjado proyectos propios al tiempo que formado profesionales en salud mental y comunitaria. “Por casi doce años ha sido hogar y escuela para una generación”, afirman los usuarios, que destacan que esta institución “ha sentado las bases para pensar la salud mental en nuestra región en el paradigma de los derechos humanos”.

“Son muchos los usuarios que van, comen ahí, reciben su medicación, son asistidos y acompañados para tener una vida fuera del manicomio”, destacó Barón.

Más allá de lo emblemático del lugar, se espera en estos días el inminente desalojo y no hay respuestas concretas por parte de las autoridades del Alejandro Korn ni del Ministerio de Salud provincial, encabezado por Andrés Scarci. “Las respuestas son vagas, sin nada concreto. No hay una respuesta con una propiedad, una vivienda, un lugar donde pueda seguir funcionando el centro, con todo lo que eso implica; la movilidad de todos los usuarios, el amoblamiento, los profesionales”, sostuvo Barón, quien consideró que el Basaglia “es el último bastión que quieren disgregar”.

El Basaglia tiene un antecedente similar tras el cierre de “Movida de Locos”, un brazo de la institución encargado de realizar microemprendimientos para los usuarios a fin de generar fuentes laborales. Sin embargo, se quedaron sin edificio y desde el gobierno provincial “no encontraron una casa, no hubo respuestas”.

“Esto está ligado concretamente a este desinterés y a esta indiferencia del Estado hacia un cambio de paradigma en salud mental. Que se necesita, que es posible y, por testimonio propio, es viable”, consideró Barón.