La gestión de Marcela Canuti al frente de la Subsecretaría de Educación sigue dando que hablar, no sólo por los maltratos denunciados por los trabajadores y las trabajadoras del área, sino también por el deficiente estado en que se encuentran las instituciones educativas que dependen del Municipio. Esta vez, una docente de la Casa del Niño Ricardo Rojas sufrió las consecuencias.

Desde 2017, la institución se encuentra sin agua potable, por lo que las docentes diariamente se encargan de servir bidones en cisternas de la empresa ABSA. Janette Bustos estaba realizando esa tarea cuando la endeble instalación colapsó y le aplastó la mano: perdió una falange y otros dos dedos quedaron comprometidos. La docente fue intervenida en el Hospital San Roque y dada de alta horas después, y deberá someterse a controles para ver cómo evolucionan sus lesiones.

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Ubicada en 508 e/ 20 y 21, la Casa del Niño asiste diariamente a 135 niños y niñas, en su mayoría de la localidad vecina de Hernández, que reciben diversos talleres al tiempo que se les garantiza desayuno y merienda, según el turno.

En febrero Contexto reveló las situaciones en las que se encontraba el lugar, infectado en ese entonces por ratas, en pleno brote de hantavirus. Días después de esa denuncia, el Municipio avanzó con la desinfección y los niños pudieron volver a clase.

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Por estos días, otra de las instituciones que atravesó problemas de mantenimiento fue la Casa del Niño de Barrio Hipódromo, ubicada en 115 e/ 42 y 42 bis. Según detallaron los trabajadores a Contexto, pasaron quince días clausurados tras una pérdida de gas. Una situación similar atravesó en marzo el Jardín Municipal N° 8 de Villa Elvira. El caso comenzó a circular entre grupos de docentes y gremios que reflotaron la delicada problemática de infraestructura que atraviesan.

“Si prendíamos algo iba a ser peor que lo de Moreno”, consideraron desde Barrio Hipódromo, en referencia a la tragedia que se cobró la vida de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez.

“Tenemos 150 chicos. Los baños están en malas condiciones. En el de los chicos grandes se cayó el techo y está clausurado. Hay un baño solo abajo y uno chiquitito. Arriba hay dos, pero es todo precario. Vivimos con un peligro constante”, sostuvieron. “La Municipalidad se llevó fotos, pero no nos dan bolilla”, agregaron. “Esto lo maneja la subsecretaria Canuti, que debería elevar todo a la Municipalidad”, manifestaron.