Desde la madrugada del lunes, decenas de personas comenzaron a llegar a las puertas de la casa de las Madres de Plaza de Mayo en repudio al operativo de desalojo que había sido programado para esa mañana. Con el correr de las horas, agrupaciones militantes, referentes políticos y de los derechos humanos se presentaron en apoyo a la entidad, mientras se conformaba un cordón de fuerzas de seguridad dispuesto a ingresar a la sede de Hipólito Yrigoyen 1584.

“La casa de las Madres es nuestra casa, al igual que el archivo histórico que hay en ella, como así también otros objetos que son parte de la historia de las Madres; nuestra historia. ¡No podemos permitir este avance!”, fue el mensaje de alarma que difundió ayer por la mañana el diputado provincial, Miguel Funes.

En el curso del pedido de quiebra por la causa “Sueños Compartidos”, la casa de las Madres quedó bajo la lupa de la Justicia, que ahora busca hacer una auditoría de los elementos que allí se encuentran. En medio, queda en vilo el archivo con el historial de investigaciones y búsquedas de las Madres a lo largo de toda su existencia, con la tentativa de que el gobierno se lo apropie y clausure la casa.

“Los que venimos de organismos de derechos humanos sabemos que los archivos son la parte más sensible de una institución. Ahí está toda la vida, todo lo que se investigó. En términos simbólicos, no hay posibilidad de entregar esos archivos para que se auditen y ya”, dijo a Contexto el diputado nacional e hijo de desaparecidos Horacio Pietragalla.

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Tras hacerse presente hoy para apoyar a la asociación, el legislador dijo a este medio: “Lo que nos preocupó hoy fue que en el escrito de la auditoría decía que, en caso de que el auditor no viera un resguardo, podía habilitar la clausura del lugar. Esto no es un comercio o un supermercado al que simplemente pueden amenazar con clausurar, eso debe entender el gobierno. Esto es una institución que es un símbolo para la democracia y se tiene que resolver con política y no con medidas arbitrarias”.

«Esto no es un comercio al que simplemente pueden amenazar con clausurar. Esto es una institución que es un símbolo para la democracia y se tiene que resolver con política y no con medidas arbitrarias”

“Estas batallas que dan las Madres no son nuevas, las venimos llevando hace 42 años. Sin estar organizadas, cuando cada vez nos trataban peor. A partir de ahí, miles y miles de hijos asumieron la responsabilidad para ayudarnos a seguir ganando batallas. Esta casa no es de las Madres, es de todos. La defendemos con el mismo criterio con que nuestros hijos dieron la vida”, fueron las palabras de Hebe de Bonafini, titular de la asociación civil.

Fue la propia Bonafini quien la semana pasada denunció el “inventario” que planea hacer la Justicia sobre el patrimonio histórico de Madres, como consecuencia de la causa de la quiebra de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. La causa es llevada adelante por Fernando Perillo, juez en lo Civil y Comercial Nº 1, mientras que el operativo fue solicitado por Javier Buján, interventor del Instituto Universitario de Madres.

Al querer ingresar a la sede el abogado de la Sindicatura General de la Nación, a cargo del operativo y de inventariar el patrimonio de la sede, Daniel Truffat, la concurrencia manifestó su repudio e impidió la entrada. Truffat debió retirarse custodiado por efectivos policiales de la Metropolitana.

“El día de hoy es para la historia, porque el pueblo vino a defender lo que le pertenece. No importa lo que diga el juez, el síndico; todo eso es tan falso y tan mentiroso que, la verdad, no puedo decir más que ‘me chupa un huevo’”, manifestó Hebe de Bonafini, seguida por un sentido aplauso.