Por Pablo Pellegrino

María Amelia Expucci fue designada en julio de 2016 como secretaria de la Sala de Feria y le correspondía trabajar durante la semana de las vacaciones de invierno. El 28 de julio de ese año se presentó a su lugar de trabajo en el ámbito de la Sala I de la Cámara de Casación, que era presidida –durante la feria judicial– por el juez Juan Carlos Gemignani.

Expucci se negó a realizar un inventario de cajas y elementos que había en otra sala porque no se encontraba presente la secretaria general, encargada del proceso, ni su superior a cargo, Eduardo Riggi. Gemignani envió a los presentes una advertencia y una orden para la secretaria: quienes se negaran a realizar el procedimiento serían detenidos, dijo el juez, y le ordenó a Expucci tomar papel y lapicera.

«Le pregunté si podía llevar dos testigos y me dijo que ya estaban constituidos dos efectivos de la Policía Federal. A continuación me volvió a reiterar que tome unas hojas y una lapicera y fuimos a la Sala de Audiencias.” La mujer insistió en que estaba sobrepasando sus funciones, que le correspondían a la secretaria general, y Gemignani ordenó a los efectivos Ricardo Celestino Contreras y Jorge Luis Iriarte que la detuvieran.

La secretaria fue llevada a una garita por los suboficiales y estuvo incomunicada por casi dos horas. Luego de su liberación, presentó una denuncia contra el camarista por privación ilegítima de la libertad agravada. El año pasado, la Cámara Federal dispuso el sobreseimiento de Gemignani al entender que “el magistrado no tuvo el propósito de proceder a la detención de la Dra. Expucci abusando de su poder, sino que actuó con un aparente exceso no intencional en la creencia de que estaba cumpliendo con su deber”.

Pero lo insólito es que esta semana el juez Canicoba Corral procesó a los dos oficiales que acataron la orden de detención contra Expucci que impartió el sobreseído juez. En uno de los párrafos del fallo, que además traba un embargo de 60 mil pesos contra los policías, Canicoba Corral analiza el rol de los oficiales y cuestiona que “acataron sin objeción alguna” la decisión que había tomado Gemignani.

La decisión se conoció el miércoles, un día antes de una jornada clave para el camarista Gemignani: sus colegas iban a decidir hoy si seguía o no al frente de la presidencia de la sala, puesto que estaba bajo análisis luego de otro altercado con otra funcionaria judicial. Su compañera Liliana Catucci fue echada a los gritos por el juez en una reunión a fines de marzo y el descontento por el accionar del presidente de la sala fue creciendo.

El jueves, finalmente, los integrantes de Casación realizaron una votación que, se esperaba, sería la de apartarlo de la presidencia ante el descontento de sus colegas, que habían reclamado explicaciones por el incidente con Catucci. Sin embargo, según detalló el periodista de Ambito.com Gabriel Morini, tras un empate, Carlos Mahiques definió con voto doble la continuidad del camarista en la presidencia de una sala clave para el gobierno.

La sala que preside Gemignani es estratégica para el gobierno ya que es la encargada de revisar todos los fallos vinculados a causas de corrupción en las que están imputados dirigentes de la oposición. Es la misma que en febrero pasado ordenó la inmediata detención de Amado Boudou a pesar de que la sentencia no se encuentra firme. También, con voto del magistrado, Casación dejó firme el procesamiento y la prisión preventiva dictada por Bonadio contra CFK por el Memorandum de Entendimiento con Irán; y también desde esa sala se anuló el procesamiento con prisión preventiva de la diputada de Cambiemos Aída Ayala.