Por Pablo Pellegrino

Carlos Alberto Solsona manejaba su auto por la Autopista Norte de Santiago de Chile junto a su familia cuando su hijo Marcos lo llamó por teléfono desde Argentina. Un par de horas después, su otro hijo, que tuvo con su actual pareja, lo ayudó a conseguir un pasaje aéreo para volar a Buenos Aires, donde las Abuelas de Plaza de Mayo le anunciaron que lograron encontrar a la hija que hace 42 años nació durante el cautiverio de Norma Síntora, su madre, que aún permanece desaparecida.

“Abuelas de Plaza de Mayo comunica con enorme felicidad el encuentro de una nueva Nieta, hija de Norma Síntora, secuestrada embarazada de ocho meses, y Carlos Alberto Solsona, con quien podrá abrazarse finalmente luego de casi 42 años”, anunció la presidenta del organismo de derechos humanos, Estela De Carlotto, que narró la historia de la joven pareja, el secuestro de Norma, la búsqueda de Marcos y el camino del reencuentro.

 «una profunda gratitud con Abuelas y los equipos que con tanto esfuerzo trabajan para que nuestro país sea un ejemplo en la lucha por la memoria”

De acuerdo con la información que brindó Abuelas, el primer contacto con la joven que reside en España se produjo en 2013, pero se vio interrumpido. La imposibilidad de avanzar derivó en la intervención del juzgado de Sergio Torres, que libró un exhorto al consulado español para poder conseguir la muestra de ADN a fin de cotejar con el Banco Nacional de Datos Genéticos. Finalmente, por intermedio de un amigo que viajó a Buenos Aires para asesorarse con los equipos jurídicos del organismo, la joven accedió voluntariamente a realizarse la prueba que se concretó el pasado 3 de abril.

El organismo notificó a sus familiares, quienes “la esperan para abrazarla y reconstruir más de cuarenta años de historia arrebatados por el terrorismo de Estado”.

“Después de 42 años de búsqueda, el hallazgo es difícil de expresarlo, explicarlo y racionalizarlo”, fueron las primeras palabras de Carlos Solsona en la conferencia. “Nuestra principal preocupación es que ella pueda transitar este cimbronazo con la mayor tranquilidad posible, con las mejores condiciones para procesarlo”, añadió, y dijo que prefiere no “imaginar la situación del encuentro”.

“Tengo mucho miedo de lastimarla: ella tiene una vida, tiene más de 42 años. Pero más allá de esa preocupación, va a ser algo grandioso”, manifestó.

“Es una profunda emoción, porque era algo que yo he esperado durante muchísimo tiempo, y una profunda gratitud con Abuelas y los equipos que con tanto esfuerzo trabajan para que nuestro país sea un ejemplo en la lucha por la memoria”, agregó su hijo Marcos.

Norma Síntora y Carlos Solsona se conocieron en Córdoba durante el curso de ingreso de la carrera de Ingeniería electrónica en 1968.

“En los tres meses que duró el curso de ingreso, ella además rindió libre todas las materias del secundario. Tenía una gran capacidad para meter la curiosidad en las cuestiones más importantes. No se perdía con los detalles”, recordó Carlos en la conferencia.

“Nuestra principal preocupación es que ella pueda transitar este cimbronazo con la mayor tranquilidad posible, con las mejores condiciones para procesarlo”

En 1975 se casaron y al año siguiente tuvieron a su primer hijo, Marcos. Ambos militaban en el PRT-ERP, y por ese motivo decidieron dejar a su hijo a cargo de sus abuelos. El plan de la familia era exiliarse y reunirse en España, pero se frustró cuando Norma fue secuestrada en 1977 en la localidad bonaerense de Moreno, junto a otros dos militantes. En ese momento tenía un embarazo de ocho meses y su marido ya estaba en el exterior. Norma y la pareja junto a la que fue secuestrada permanecen desaparecidos.

Según Carlos, el recuerdo más presente que tiene de Norma es posterior al momento en que dejaron a su pequeño hijo al cuidado de sus abuelos. “Lo que más me queda después de tantos años son sus llantos de madre cuando no pudo tenerlo a Marcos en sus brazos todos los días”, completó.