Las elecciones están cada vez más cerca y la gestión de Cambiemos necesita apostar fuerte para revertir el malhumor social provocado por la fuerte recesión económica, la pobreza y el desempleo. Tres factores que afectan de manera especial a la ciudad de La Plata, donde el intendente Julio Garro busca mejorar su imagen a fuerza de desplegar obra pública, aunque sea a espaldas a la comunidad o, incluso, en perjuicio de ella.

Así lo ha demostrado el apuro por dar vía libre a proyectos iniciados en los últimos meses sin dar mayor conocimiento a la ciudadanía, donde se destaca el polémico paso bajo nivel de la intersección de 1 y 32, que buscará cavar un túnel que cruce de un lado a otro de las vías del tren Roca, o el caso de la extensión de la Ruta 6 para conectar La Plata con Zárate-Brazo Largo, cuya modificación arbitraria del plan original pone en riesgo la integridad ambiental de varias localidades.

Ahora debe sumarse la obra para el paseo peatonal definido como “La Plata Soho”, proyectado sobre la zona de 51 e/ 4 y 6, instalada como una de las principales zonas comerciales y gastronómicas del casco céntrico platense.

Tasada en 18 millones de pesos, la ambiciosa obra del paseo peatonal ya comenzó a causar fricciones. Es que en la primera sesión del año, el concejal radical Javier Mor Roig sostuvo que “la obra no se había licitado”, y que apenas se trataba de un “anteproyecto”, cuando en realidad ya estaba en marcha. Esta semana, a su vez, el concejal oficialista Julio Irurueta sostuvo que “la calle 51 no se iba a peatonalizar”, dato que no coincide con lo que figura en el expediente de licitación. Las confusiones sobre el proyecto se combinan con el desconocimiento que los vecinos y comerciantes tienen sobre el plan en su propia zona.

A estos cuestionamientos deben agregarse los que llevan adelante los frentistas del bajo nivel de 1 y 32, que continúan en plena campaña para frenar la obra y poner en discusión, mediante audiencia pública, otras alternativas propuestas por vecinos y profesionales. Tal es el caso del longevo proyecto del soterramiento del tren en la entrada a La Plata.

“Se me ocurre que habría sido necesario para ciertos intereses electorales llegar con la obra del bajo nivel terminada lo antes posible, y asumo que el soterramiento demoraba demasiado esos intereses. Fueron decisiones erróneas”, expresó esta semana el arquitecto y activista Gustavo Cremaschi en diálogo con Contexto acerca de la desatención de la Comuna sobre el reclamo de un proyecto alternativo para 1 y 32.

En el caso de la ampliación de la Ruta 6 en sintonía con el viejo proyecto de conectar La Plata con el acceso Zárate-Brazo Largo, una modificación en el trazado original de la obra ahora pone en riesgo de impacto ambiental a varias localidades de la periferia platense. Los vecinos denuncian que esta modificación podría poner en riesgo de inundación a la zona por su afección al arroyo El Pescado.

El proyecto original planificaba una traza que atravesaba parte de Etcheverry, Los Hornos, Arana y Barrio Aeropuerto, en su mayoría por la calle 90. Sin embargo, la Dirección de Vialidad provincial lo modificó para desviarlo a calle 630, pero tras el descontento vecinal ahora pretende desviarlo a la zona de Ibáñez.

“Estamos intentando conversar con Vialidad sobre el peligro de mover la traza a esta zona. Recién ahora logramos que se dé parte a la Universidad Nacional de La Plata para que intervenga con estudios de impacto. Pero la obra tenía vía libre para empezar y nosotros ni siquiera sabíamos nada”, dijo a Contexto Silvia, vecina de la zona de Arana y una de tantas que decidió realizar medidas de fuerza para hacer visible el reclamo de la comunidad ante el gobierno local y provincial.