Por Gabriela Calotti

Los legajos reparados de Rodolfo Walsh, Rodolfo Achem, Rodolfo Axat Demarchi, Rubén Fosati, Diana Teruggi Dawson de Mariani, Laura Carlotto Barnes, Matilde Itizgsohn, Luisa Marta Córica, Leonardo Miceli, Daniel Favero y Enrique Rusconi, entre otros, ya no dicen que abandonaron sus estudios o sus trabajos en la UNLP, sino que fueron asesinados por el terrorismo de Estado que sacudió a nuestra ciudad desde años antes del golpe cívico-militar.

Nietos, hijos, hijas, compañeras, amigos y sobrinos recibieron el miércoles durante un emotivo y multitudinario acto de homenaje a sus seres queridos detenidos desaparecidos y/o asesinados los legajos reparados de sus trayectorias en el ámbito universitario de manos de las autoridades de la Universidad Nacional de La Plata y de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE) en el marco de la tarea de reparación iniciada por la UNLP en 2015.

“Esta reparación expresa el imperativo de consignar en cada legajo de los compañeros y compañeras detenidos, desaparecidos y asesinados los verdaderos motivos por los cuales debieron interrumpir sus trayectorias laborales o trayectorias de estudio en virtud de haber sido víctimas del terror implantado en nuestra universidad por el Estado genocida, incluso previo al golpe del 76 con el accionar de fuerzas paraestatales como CNU y Triple A”, sostuvo Verónica Cruz, prosecretaria de Derechos Humanos de la UNLP, al comienzo del acto.

“Construir esta memoria es una decisión política”, sostuvo la responsable antes de precisar que en la UNLP al menos ochocientas personas, entre estudiantes, graduados, docentes y no docentes, fueron víctimas del terrorismo de Estado.

La reparación es un “proceso inacabado”, aseguró antes de destacar la tarea desplegada desde hace dos años, en el caso de Humanidades, para reconstruir los recorridos de cada una de las víctimas y establecer contacto con sus familiares.

En esa tarea intervinieron no sólo la Prosecretaría de Derechos Humanos de la UNLP, sino también la Comisión de Memoria, Recuerdo y Compromiso de la FaHCE, los gremios que nuclean a los docentes universitarios y a los trabajadores no docentes, ADULP y ATULP, respectivamente, y la FULP. Cruz destacó la labor del equipo de la Dirección de Políticas de Memoria y de Reparación a cargo de Guadalupe Godoy, abogada querellante en juicios por delitos de lesa humanidad.

La decana de Humanidades, Ana Julia Ramírez, apeló por su parte a “recuperar su memoria y su historia como activistas políticos que desplegaron su voluntad y potencia emancipatoria en distintos frentes en la militancia universitaria, barrial, profesional”, y llamó a valorar esa “energía militante” que luchaba por vincular los proyectos de transformación social con nuevas concepciones pedagógicas y prácticas docentes.

ramírez: “recuperar su memoria y su historia como activistas políticos que desplegaron su voluntad y potencia emancipatoria en distintos frentes en la militancia universitaria, barrial, profesional”.

El primer legajo reparado entregado el miércoles fue el del dirigente de la UNLP y de ATULP Rodolfo “El Turco” Achem, que recibió su nieto Federico, estudiante de Medicina. Achem fue asesinado el 8 de octubre de 1974 junto con su compañero Carlos Miguel. Esos dos asesinatos marcaron la irrupción de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), una banda paraestatal de ultraderecha que sembró el terror en el ámbito universitario, sostuvo la decana de Humanidades, que tuvo palabras de elogio para Carmen Suárez Wilson de Diez, conocida como “Reyna” Diez, la primera decana mujer de esa Facultad.

En los primeros meses de 1975 se acentuaron las medidas represivas en la Facultad y se sucedieron cesantías, asesinatos, persecuciones y carreras interrumpidas.

“Hoy estamos enfrentando en nuestro país y en la región una nueva ofensiva reaccionaria que intenta desarticular cualquier intento por desandar las múltiples injusticias que atraviesan a nuestras sociedades. Una ofensiva que representa un retroceso en la vida democrática”, subrayó, y fustigó los discursos “negacionistas y hasta reivindicatorios del terrorismo de Estado” que emanan del actual gobierno nacional.

El legajo reparado del escritor y periodista Rodolfo Walsh, de cuyo asesinato se cumplieron el lunes 42 años, fue recibido por Guadalupe Godoy en nombre de Patricia, su hija. Su mención fue saludada por los presentes de pie y con aplausos. El auditorio también se puso de pie para saludar y aplaudir la entrega del legajo reparado de Laura Estela Carlotto Barnes, hija de Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

“No voy a descansar hasta que exista memoria, verdad y justicia para siempre. Nunca más”, exclamó Estela de Carlotto tras recibir el legajo que, aseguró poco antes a un grupo de periodistas, entregará a su nieto, Guido, nacido en cautiverio, a quien recuperó en agosto de 2014.

Estela de Carlotto y Herenia Sánchez Viamonte, Madre de Plaza de Mayo, siguieron el prolongado acto desde la primera fila. A ellas se acercaban todos los familiares sin cesar para saludarlas y agradecerles por su ejemplo, en particular varias hijas e hijos de desaparecidos como Leonardo Fossati y Lucía Itzigsohn García. Esta última leyó a los presentes unas palabras de Julián Axat para explicar su ausencia de este acto.

Axat lamentó no estar allí y pidió “coherencia” a las autoridades de la Universidad, pues aseguró que no entiende cómo dentro de la misma institución fue despedido esta semana de su cargo docente por las autoridades del Colegio Nacional y al mismo tiempo lo convocan para un homenaje a sus padres.

Numerosos fueron los familiares que aprovechando la nutrida concurrencia recordaron que siguen buscando a un nieto o nieta, a un sobrino o sobrina de su pariente desaparecido.

Organismos de derechos humanos locales, abogados, familiares, autoridades de otras Facultades, como la decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Andrea Varela, trabajadores docentes y no docentes, compañeras y compañeros de estudios de las víctimas homenajeadas y jóvenes estudiantes de esa casa de altos estudios también participaron del acto colmado de abrazos, besos y ojos humedecidos por el recuerdo. En las paredes se veían proyectadas las fotos de aquellas y aquellos jóvenes militantes.

Los legajos reparados fueron entregados conjuntamente por Verónica Cruz, por los dos vicepresidentes de la UNLP, Martín López Armengol y Marcos Actis, por Ana Julia Ramírez, y dos de sus predecesores, Ana Barletta y Aníbal Viguera.

Durante este acto se entregaron 88 legajos reparados, aunque se está trabajando en otros veinticuatro.

El acto fue celebrado en el Polideportivo de Humanidades, que desde enero de 2014 funciona en tres nuevos edificios construidos en ese predio del barrio El Dique (Ensenada), donde durante la última dictadura cívico-militar y hasta 1999 funcionó el Batallón de Infantería de Marina Nº 3 (BIM 3), que fue uno de los centros clandestinos de detención de trabajadores de las industrias de la zona.

“Por los 30.000 desaparecidos presentes, ahora y siempre. Fue genocidio”, repitieron familiares y compañeros a lo largo del homenaje. Alguien mencionó una frase que le repetía su padre desaparecido: “Sembrar la memoria para que no crezca el olvido”.