Por Pablo Pellegrino

El fiscal Carlos Stornelli volvió a faltar a la declaración indagatoria que estaba pautada para este martes. En lugar de eso, volvió a presentar un escrito a través de su defensor para volver a pedir la nulidad de la causa y el apartamiento del juez, algo que ya fue rechazado por el propio Ramos Padilla y ratificado por la Cámara Federal de Mar del Plata.

Lo más llamativo y escandaloso del nuevo plantazo de Stornelli es que el pasado viernes había pedido al juez de Dolores que cambie la fecha de la indagatoria porque ese día su defensa tenía un juicio y no podían asistirlo, por eso se pautó el martes. En lugar de presentarse luego del pedido de postergación, volvió a recusar al juez y pedir la nulidad de la causa.

Ramos Padilla rechazó el pedido, que ya había sido plasmado en otros escritos de la defensa del fiscal. En la resolución del viernes pasado en la que el magistrado cambió la fecha para el martes, sostenía: “Siendo la presentación del abogado defensor de Carlos Stornelli un pedido de postergación de la audiencia indagatoria dispuesta para el día de la fecha, interpreto entonces que es intención de su pupilo ponerse a derecho, por lo que más allá de que no ha concurrido en las tres ocasiones en que se lo ha citado se habrá de fijar una nueva fecha”.

“Stornelli no siente que tenga garantías”, dijo su abogado, Roberto Ribas, a la salida del juzgado de Dolores donde presentó el escrito en el que nuevamente recusan al juez. En un breve diálogo que mantuvo con los periodistas que se encontraban a la salida del tribunal explicó que antes de enfrentar la indagatoria esperarán a que se resuelva el conflicto por la competencia territorial.

“Es indudablemente competencia de la Capital Federal”, dijo el letrado en referencia al planteo que deberá resolver la Cámara de Mar del Plata, y afirmó que la estrategia de no presentarse ante el juez aún cuando puede ser declarado en rebeldía es porque “no quiere convalidar con su presencia esta investigación”.

El nuevo escollo que plantea la defensa de Stornelli con la competencia territorial se produce luego del intento fallido de recusar al juez por parcialidad y temor de prejuzgamiento. Aquel pedido fue rechazado por el magistrado y esa negativa fue ratificada por el tribunal de alzada marplatense.

El conflicto por la competencia territorial surgió de un planteo que realizaron coincidentemente el denunciante y el denunciado: en la denuncia que Stornelli le hizo a D’Alessio y que recayó en el juzgado de Julián Ercolini, tanto el fiscal de la causa de las fotocopias como el falso abogado piden que el expediente se tramite en Comodoro Py porque el primer pago por la extorsión contra el empresario Pedro Etchebest se realizó en Buenos Aires. Sin embargo, desde Dolores el juez investiga los hechos que surgen de la famosa reunión en el balneario CR de Pinamar y sostiene que ese hecho es el que marca su jurisdicción.

Más allá del conflicto que debe resolver la Cámara, el pedido de indagatoria de Stornelli no es en el marco de la denuncia por extorsión, sino por la “red de espionaje ilegal” que Ramos Padilla describió días atrás en el Congreso.

Bonadio, el afortunado

El juez Claudio Bonadio, compañero de aventuras de Stornelli en la causa de las fotocopias de los cuadernos, anda con suerte: el martes se presentó una nueva denuncia contra Stornelli por no presentarse en la indagatoria y nuevamente fue sorteado su juzgado.

Con esto, Bonadio tiene todas (las tres) causas que hay en Comodoro Py y que tienen como epicentro la figura del fiscal con el que comparte expediente.

En primer lugar, fue la denuncia de Elisa Carrió contra Marcelo D’Alessio por “enriquecimiento ilícito” la que recayó en su despacho. El juez Julián Ercolini, que tenía a su cargo la denuncia de Stornelli contra D’Alessio, decidió mandarla al juzgado de Bonadio por la “conexidad” entre ambos expedientes.

Un nuevo extorsionado

El martes se presentó en el juzgado de Dolores el empresario Mario Cifuentes para declarar como testigo en el marco de la investigación de la red de espionaje ilegal. Habría sido víctima de otro caso de extorsión por parte del supuesto agente de la DEA Marcelo D’Alessio.

Titular de la firma OPS de servicios petroleros, el nombre de Cifuentes apareció entre los objetivos de la banda en los documentos secuestrados luego del allanamiento en la casa del falso abogado.

En este caso, según difundió el diario Perfil, el empresario también certificó en una escribanía las pruebas de la extorsión a la que era sometido. Su nombre también fue mencionado en el diario Clarín por el periodista Daniel Santoro (de fuertes vínculos con D’Alessio), quien lo bautizó como “El nuevo Lázaro Báez”.