La lucha de la comunidad vecinal de 1 y 32 contra el proyecto de bajo nivel que encabeza el gobierno ya hizo eco en la esfera política provincial. “A esta obra hay que pararla, hay otras opciones para resolver la situación”, fueron las palabras de la jefa del bloque Unidad Ciudadana en la Cámara de Diputados bonaerense, Florencia Saintout, quien mantuvo una reunión con los profesionales involucrados en la pelea contra la obra que avanza sobre la zona de Tolosa.

Es que cada vez son más las acciones por parte del conjunto de vecinos que denuncian las consecuencias territoriales que conllevaría la finalización de la obra en el cruce de 1 y 32. El impacto tanto en el trazado urbano y vial como en la disposición en los principales comercios de la zona son algunos de los puntos que más remarca el grupo de profesionales que ahora cuentan con el apoyo del bloque en Diputados.

En tanto, la propuesta que presenta la organización vecinal es el ya longevo proyecto de soterramiento del tren, obra que conllevaría la ampliación de avenida 1, la eliminación de los cruces peatonales a nivel del tren y la incorporación de semáforos y sendas peatonales para mayor seguridad. Según sostienen, sería incluso más económico, teniendo en cuenta las obras complementarias que requerirá el actual bajo nivel.

“La ventaja del soterramiento del tren es en términos económicos y urbanos. La obra estaría tasada en unos 65 millones de dólares por única vez, contra los costos de la actual obra del bajo nivel que conlleva unos 25 millones de dólares sumados a los bajo niveles complementarios. Termina siendo más económico y eficaz soterrar el tren”, dijo a Contexto Carlos Di Gillio, ingeniero y uno de los activistas que se reunió con Saintout esta semana.

Di Gillio remarcó, además, que la construcción de un tren soterrado ahora contaría con nuevas técnicas y herramientas más eficaces que cuando fue pensado, hace ya más de una década. “Antes se debía hacer una obra de hormigón completo, mientras que ahora es una estructura de vigas y columnas que van empotradas dentro del terreno y luego cubiertas. Es más barato”, detalló.

Los cuestionamientos al proyecto incluyen el “aislamiento” que sufrirían los comercios de calle 2, que quedarían casi inaccesibles al tránsito debido al corte producido por el túnel. A su vez, denuncian el impacto ambiental generado por la obra, que incluye la poda de ochenta árboles de la rambla de 32. Este último punto motivó un abrazo simbólico a la arbolada de la zona.

Son dos obras totalmente distintas. Los tres bajo niveles que va a necesitar la ciudad van a ser sólo para poder cruzar de un lado a otro, tampoco es conectividad. Imaginemos que si se hiciera el soterramiento tendríamos catorce cruces de calles de 528 a 40 que pueden ser abiertas. Una es una obra para el futuro y presente con conectividad; la otra es una obra retrógrada que además nos quita espacios verdes”.

Por otro lado, otros cuestionamientos se focalizan sobre el definitivo corte que provocaría el bajo nivel sobre ambos lados de las vías. El incremento en la frecuencia de trenes, junto al cierre de pasajes peatonales, complicaría aún más la conectividad entre ambas zonas de Tolosa.

Semanas atrás, varios de los referentes vecinales asistieron a una reunión de la Comisión de Planeamiento donde tuvieron fuertes cruces con el titular de esa comisión, el oficialista Javier Mor Roig. En esa reunión tuvieron el apoyo de los concejales Florencia Rollié (Cambiemos), Norberto Chuco Gómez (Unidad Ciudadana) y Fabián Lugli (PJ).

Por lo pronto, el conjunto de vecinos y profesionales espera que Provincia ponga la discusión sobre la mesa y repiense proyectos alternativos al bajo nivel, cuyo inicio de obras se vuelve inminente.