El “muralazo”, como denominaron la actividad, estuvo encabezado por Marta Ramallo y su familia, quienes una vez más denunciaron las complicidades estatales y el rol de la Justicia en la desaparición y búsqueda de la joven platense vista por última vez en 1 y 63 en junio de 2017.

Desde ese momento, su madre está al frente de la búsqueda rodeada de organizaciones feministas y de derechos humanos, quienes sostienen que la joven de veinticuatro años fue desaparecida para ser prostituida por una red de trata que opera en ese lugar.

Según advierten, hoy la causa está prácticamente parada. Es el Juzgado Federal N° 1 que subroga el juez Ernesto Kreplak el que la lleva adelante bajo “un presunto delito de trata”, con la investigación del fiscal Guillermo Ferrara tras la salida de Hernán Schapiro a mediados del año pasado. Ya el mes pasado, Marta apuntó a Ferrara tras que este le afirmase estar esperando un milagro en la búsqueda.

En diálogo con Contexto, Marta detalló que “el diálogo ese fue nefasto a la respuesta que yo esperaba. Tenía la esperanza con un fiscal nuevo que se ocupe como se estaba ocupando Schapiro, que no le dedicaba tampoco un 100% pero sí un 50 y 50. Hoy con este nuevo fiscal la causa no camina, quedó ahí. Yo necesito fiscal y un juez comprometido en la búsqueda de Johana; un Poder Judicial que nos acompañe a nosotras, madres víctimas de nuestro dolor, y que escuchen las voces de nuestras pibas que no se están pudiendo defender”.

En este marco, la madre de Johana destacó que, a veinte meses, “seguimos recibiendo los cachetazos de la Justicia, seguimos con una causa con más de treinta cuerpos en estos veinte meses. Si me preguntás qué hay en esos cuerpos, hay mucha impunidad”.

Marta Ramallo: “seguimos con una causa con más de treinta cuerpos en estos veinte meses. Si me preguntás qué hay en esos cuerpos, hay mucha impunidad”.

“Hoy, a veinte meses, seguimos reclamando al Poder Judicial, patriarcal, proxeneta que tenemos, que nuestras hijas no están perdidas, sino que las desaparecen”, consideró Marta. “Hay mucha gente que ensucia la imagen y quien es Johana. Eso como madre duele y a mi nieta como hija la destruye”, explicó.

Hermanos de calle

El rostro de Johana fue pintado al lado de los de Santiago Maldonado y Omar Cigarán, joven platense víctima de gatillo fácil, quien fuera amigo de Johana Ramallo. Se conocieron pateando la calle desde muy chicos. Ambos formaron parte del grupo de pibes que asistía a la olla popular que se hacía por ese entonces en Plaza San Martín, organizada luego de que una patota policial los atacara, fogoneado el tema por los medios locales que los catalogaba como peligrosos, mientras el Estado les soltaba la mano.

El destino de Omar fue cortado por una bala policial a los diecisiete años el 15 de febrero de 2013, un caso que aún sigue impune. “A nuestras pibas las desaparece una red de trata y a nuestros pibes un gatillo fácil. Johana era hermana de calle con Omar Cigarán, se conocieron cuando tenían ocho o diez años, jugaban a los jueguitos, se iban a joder a la glorieta y hacen travesuras, como los pibes de su edad”, sostuvo la madre de Johana.

“A Omar lo mataron sin preguntarle qué sueños quería, qué necesidades tenía para poder salir del consumo y de la delincuencia. Era un pibe que aún corría por una plaza por una pelota, que jugaba a la escondida, y eso el Poder Judicial no lo quiso ver; no quiso ver que atrás de la muerte de Omar se llevaron sus sueños y se llevaron a su familia también”, reflexionó Marta.

“Para mí es un orgullo que a partir de hoy en esta plaza esté la imagen de Johana acompañando la de Omar Cigarán y de nuestro compañero Santiago Maldonado”, agregó.